La invención ‘sarda’ de los Pirineos

 gorosti 'acebo (Ilex aquifolium)'
Llevo tiempo con la sospecha de que el vascoiberismo vuelve a tener vigencia, si bien a veces con otras denominaciones, vascoaquitanismo, galoiberismo, o más recientemente vascosardismo. Hay que advertir que todo lo que en lingüística vasca remonta los 1000 años sin remedio se convierte en un ejercicio especulativo. Por eso voy a intentar en esta entrada limitarme a agregar fuentes secundarias y no añadir una nueva adenda al corpus de conjeturas, aunque me temo que también. Los autores que deseo citar son por, este orden, Eduardo Blasco Ferrer (in memoriam), Joseba Lakarra, Christian Rico, Aitor Carrera Joaquín Gorrochategui, Eneko Iriarte, Francisco Marcos Marín, Ander Ros y Octavià Alexandre. El hilo conductor es la nueva hipótesis del vascosardismo, que resumen estas palabras de Blasco Ferrer:

“el azar no puede explicar de ninguna manera la equivalencia perfecta entre los morfemas reconstruídos o documentados del (proto)euskara y los morfemas documentados en numerosísimas unidades toponímicas libres, derivadas y compuestas del paleosardo” (Blasco Ferrer 2013:50).

¿Que fiabilidad merece Blasco Ferrer en materia de reconstrucción lingüística? Si tomamos en consideración los índices bibliométricos de sus obras, podemos afirmar con tranquilidad que es un autor bien valorado por sus pares (citas de 1984 Storia linguistica della Sardegna en Google Scholar). Además sus trabajos más recientes están publicados en revistas de reconocido prestigio (Paleohispanica, Romanistisches Jahrbuch, Zeitschrift für romanische Philologie, etc).

De todas formas, el papel estelar del vascosardismo en ese momento tal vez lo esté protagonizado la genómica, de la mano de Eneko Iriarte, coautor del trabajo ‘Ancient genomes link early farmers from Atapuerca in Spain to modern-day Basques’ (PNAS [Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU], 22/09/2015). La presentación que ofreció el 25 de febrero de 2016 dentro del ciclo XIV Jornadas de Arqueología” del Museo San Telmo [vídeo], avalado por Juan Luis Arsuaga, es buena prueba de ello.

Son conocidos los reparos de Joseba Lakarra frente a las hipótesis vascoiberistas (‘Haches, diptongos y otros detalles de alguna importancia: notas sobre numerales (proto)vascos y comparación vasco–ibérica’, Veleia 27, 2010), extensibles al vascosardismo que Blasco Ferrer trataba de defender en dos trabajos recientes, uno publicado en Palaeohispanica 13, 2013 y otro en Liburna 9, 2016. Del segundo extraemos el siguiente párrafo introductorio:

El punto de partida de mi intervención lo constituye la contribución del vascólogo Joseba Lakarra al congreso internacional Gorosti U5b3, que se celebró en Cerdeña en junio del 2012 y cuyas actas vieron la luz el mes de julio de 2013 en Florencia (Francalacci & alii 2013). En el artículo mencionado el discípulo de Koldo Mitxelena y sucesor del mismo en la cátedra de Filología vasca de la Universidad de Vitoria-Gasteiz presenta, por un lado, un balance actualizado de la reconstrucción de lo que él llama el proto-vasco antiguo o pre-proto-vasco y, por otro lado, las consecuencias que ello tiene para juzgar más ponderadamente los varios intentos de comparación del protovascuence o protoeuskera con otras lenguas del mundo. Puesto que dicho artículo contiene in nuce lo que podríamos llamar―invocando precedentes germánicos―las pruebas más incontestables de las Leistungen und Grenzen (‘logros y límites’) de la teoría, del método adoptado y de su aplicación e interpretación, he considerado necesario discutirlo pormenorizadamente para poner en evidencia su rendimiento y defectos manifiestos (2016:74).

Seguimos con una idea de Christian Rico, a quien llegué de la mano de Luis Amela Valverde, que a su vez descubrí por intermediación indirecta de Joaquín Gorrochategui y de Aitor Carrera (más explicaciones en otro momento). Dice Rico en L’«invention» romaine des Pyrénées:

Sin duda, la guerra de Sertorio tuvo un gran papel en la construcción de la geografía del norte de la Península Ibérica, en el sentido de que permitió no solo la exploración de países fuera de la provincia Citerior, sino también su anexión subsiguiente al imperium de Roma […] Uno de los episodios importantes de la guerra contra Sertorio fue el avance romano hacia el Atlántico. En 75-74, Pompeyo instaló su cuartel de invierno en tierra de los vascones, es decir, fuera de la provincia. Fundó una ciudad que tomó su nombre: Pompaelo. Al hacerlo, empujó las fronteras de la Citerior hacia el norte y, al mismo tiempo, le dio a Roma el control de los pasos del oeste entre Iberia y Galia, a cuya salida estaba la ciudad. De esta manera, Pompeyo completó el cerco de los Pirineos […] Los Pirineos todavía conservaban en este momento su carácter de “zona fronteriza”, tanto como límite de la autoridad del gobernador de la Citerior como de límite del territorio conquistado. La situación se completa al final de la guerra con la fundación de Lugdunum, en Saint-Bertrand-de-Comminges, al otro lado de los Pirineos, a pie de monte. También es obra de Pompeyo, que reunió a antiguos partidarios de Sertorius, los conuenae. Aunque se trataba de establecer la presencia romana en las fronteras de la Galia Transalpina y de Aquitania, la medida estaba igualmente dirigida a  que los Pirineos fueran reconocidos como un elemento estructurante de la geografía de las provincias existentes o futuras (Rico 2006:200).

Rico1997DominioRomano70aC

Si la agudeza visual lo permite, el lector avispado detectará el etnónimo sordones a la derecha del mapa de Rico (2006). Cualquier mente medianamente calenturienta cerrará el círculo del vascosardismo tras leer el artículo de Wikipedia sobre los sordones:

Les sardonessordes ou sordons étaient un peuple de l’antiquité devenu ibère puis gaulois, et situé à l’est des Pyrénées. Situé sur la Méditerranée, le territoire des Sardones était limitrophe de l’Hispanie, et avait pour villes principales Ruscino (aujourd’hui Château-Roussillon) et Illiberis (aujourd’hui Elne). Ils avaient pour voisins les indigetes au sud, les kerètes à l’ouest et sans doute les élisyques au nord dans la région de Narbonne […]

Selon l’ancienne tradition, la culture nuragique en Sardaigne a été créée par des immigrants de la péninsule ibérique (les Balari). Le nom de sardones, ainsi que celui des cerretainset la Cerdagne, peut être lié à cette tradition.

Les sardones sont sans doute à l’origine un peuple pré-indo-européen. Ils subissent de nombreuses influences au gré des envahisseurs, étant tout d’abord ligurisés, vers le xe siècleav. J.-C., ainsi qu’en témoignent les nombreux champs d’urnes présents dans la région. Ils sont ensuite ibérisés au ve siècle ou ive siècle av. J.-C., avant d’être celtisés vers le iiie siècle avant notre ère. Ils sont donc considérés comme Gaulois au moment de leur rencontre avec les Romains à la fin du iie siècle avant J.-C.

Desde el punto de vista lingüístico, Blasco Ferrer (2013 y 2016) ha tratado de probar el posible parentesco genético entre el protovasco antiguo de Lakarra y el paleosardo reconstruido por él (solo con datos de la toponimia). Un indicio paradigmático vendría a ser la coincidencia del término para el acebo. Cito a Octaviá Alexandre (Vasco-romance 20/09/2016):

El euskera gorosti ‘acebo (Ilex aquifolium)’, con las variantes orientales korosti (S, R), khorostü (Z), koosti(Z), tiene correspondencia exacta en el sardo colostri, colóstri(g)u, cóstiu, golosti, bolostru, lóstiu, olosti. Diversos autores, entre ellos Hubschmid, relacionan estas voces con el griego kḗlastros (Teofrasto), kḗlastra (Hesiquio) (cf. Agud y Tovar), que designa un arbusto perennifolio mediterráneo, probablemente el agracejo (Phillyrea latifolia), pero que carece de etimología indoeuropea nativa.  Sin embargo, se da la circustancia que este arbusto da un fruto de color azul, lo cual nos permite relacionarlo con el ticinés ğüštrún, šištrún ‘arándano (Vaccinium myrtillus)’ < galoitaliano *wolostra/*wolostrone (REW 9433a), a partir de una base céltica (gálica) *g(a)last-r- derivada de *glast- verde-azul‘ (Grzega 2001). Se trataría, pues, de una palabra errante o Wanderwort originada en la Galia Cisalpina  y que fue adaptada con vocalismo /o/ en la lengua receptora del préstamo, presumiblemente el ligur.

(Debo a Ander Ros la apreciación de que se comparan dos formas muy semejantes (vasco gorosti / sardo golosti), pasando por alto el resto de variantes, colostri, colóstri(g)u, cóstiu, golosti, bolostru, lóstiu, olosti). Me siento incapaz de valorar la propuesta de Alexandre 2016 (palabra errante o Wanderwort originada en la Galia Cisalpina, adaptada del ligur). En todo caso, son muchos y remotos cabos que el tiempo ayudará a trenzar.

 

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15 Comentarios en “La invención ‘sarda’ de los Pirineos
  1. Ander Ros dice:

    Parece significativo que el “colostri” cerdeño no es más que una de las docenas de variantes (alasiu, kostiu, golosti’e, golostiu, golóstri, colostri, golóstru, olasi, ‘olosti, olostighe, olostiu, olostri, olostriu, olostrighe, olostru…), a sumar a otras docenas de ellas del área mediterránea, y para nada necesariamente la protoforma de todas ellas. Hay que añadir a esto que el “gorosti” vasco, con variantes mínimas, apunta a una etimología interna a partir de “gorotz”, que sería paralela a la de “viscum” ‘liga, muérdago’, relacionado con al. “Mistel”, eusk. “biska”, “miskela” del occidente vizcaino, etc. relacionados con mear y otros términos de sentido escatológico.
    La parte de la posible relación lingüística entre protovasco y paleosardo de la interesante exposición de Eneko Iriarte creo que bebe más del mito vasco-cerdeño alimentado a partir de la semejanza de gorosti = colostri, que lo que aporta a ella. La misma operación de discriminación de las muestras endógenas de genoma de las modernas contaminadas, es condición básica también para la contaminación lingüística, y eso es lo que más se echa en falta en la investigación de J. M. Elexpuru. Solo hecho ese trabajo previo se puede plantear con la mínima garantia cualquier comparación.

  2. Joseba Abaitua dice:

    Tienes mucha razón Ander, pero más relevantes que los trabajos que mencionas son los de Eduardo Blasco Ferrer, menos fáciles de rebatir, creo.

    Qué casualidad que justo ayer se emitiera un nuevo episodio de Alberto Santana en el que eché de menos precisamente a Eneko Iriarte. Interesante también la reacción de Josu Goiko, Borja Ariztimuño y otros en Twitter, bastante críticos con Santana.

    • Ander Ros dice:

      Estoy ojeando “Paleosardo. Le radici linguistiche della Sardegna neolitica”. Se parece mucho a “La toponimia prerromana del norte de España” de F. Garvens. Todo se cae por su propio peso. Se valen del léxico vasco moderno, con alguna que otra reconstrucción de Lakarra, para interpretar toponimia oscura. No hay ninguna base en la toponimia que analizan para adjudicarles tal o cual significado etimológico más allá de la apariencia formal. Otra cosa es el léxico de la lengua, donde golostri ‘gorosti’ es, por desgracia, demasiado poco.

      • Octavià dice:

        El problema es que no existe ningún “diccionario” (por llamarlo de alguna manera) que nos diga el significado de los topónimos con origen en una lengua desconocida. Dicho esto, la interpretación de la toponimia sarda (Blasco Ferrer) o pirenaica (Coromines) solo puede calificarse como un desastre sin paliativos.

        De todas formas, algunas isofonas presentes en el romance sardo (y en menor medida, también Sicilia y sur de Italia) como la existencia de una consonante retrofleja apuntan más hacia una relación con el ibérico que con el propio euskera.

  3. Octavià dice:

    Si no me equivoco, Coromines identificaba la lengua de los sordones con su famoso “sorotáptico”, una lengua (o grupo de lenguas) IE sin prácticamente textos escritos (los únicos que se han encontrado son los llamados “Plomos de Arles (Amélie-les-Bains en francés)” pero que con rastros en la toponimia y en préstamos a otras lenguas, incluido el euskera.

    En la Península, lo más parecido al sorotáptico es el lusitano, lengua prelatina con epigrafía de época imperial.

    • Joseba Abaitua dice:

      ¿Sorotáptico? ¿Y en qué ha quedado esta teoría?

      ¿Fue Ensérune un oppidum sardón? Hoy en día es fuente caudalosa de epigrafía ibérica:

      • Octavià dice:

        Se supone que el ibérico es más cronológicamente más reciente que el sorotáptico/ligur. A grosso modo, los iberos eran una aristocracia guerrera que dominó a otros pueblos de lengua diferente a la suya, aunque no las llegara a suplantar. Y en este caso, tenemos el testimonio (por desgracia aislado) de los Plomos de Arles estudiados por Coromines.

  4. Anónimo dice:

    Hola:

    Quería preguntarle si considera que vascoiberismo y vasconización tardía son en principio hipótesis contrarias, pero pueden reconciliarse e incluso requerirse mutuamente. Así, el vascoiberismo podría explicar el aislamiento de los vascos mediante la vasconización tardía (refugio pirenaico) y la vasconización tardía podría explicar el origen del vascuence mediante el vascoiberismo.

    Gracias.

    • Joseba Abaitua dice:

      Como decía arriba, todo lo que remonta el milenio para la historia de la lengua vasca entra en el fangoso terreno de la especulación. Con todo, indicios como el citado formante ibérico beleś animan a establecer conexiones en la línea del vascoiberismo, por supuesto.

      Hay que descartar, creo, la idea del aislamiento como razón de supervivencia. No hubo aislamiento de la lengua, como demuestran los múltiples préstamos así como las pruebas materiales. Los pueblos del suroeste de Europa estaban hiperconectados entre sí. No hay refugio pirenaico en el milenio anterior al cambio de era. La clave de la supervivencia hay que buscarla en otra parte. La razón principal pasa en mi opinión necesariamente por la autoestima de los hablantes y el apego hacia su lengua. Esta entrada ofrece indicios para entender el contexto de esta situación de autoestima.

      Una vez que la lengua sobrevivió la fase romana (sobre todo siglos I-V), innovada y robustezida tras el contacto con el latín, la lengua se expande en el marco de la tesis de Mikel Pozo (2016). Por lo que efectivamente, las dos teorías son complementarias.

      • Octavià dice:

        En su libro “Castilla en tiempos de Fernán González” (2008), el
        historiador Juan José García González afirma que el “homeland” originario del euskera era el Pirineo Navarro, y a partir de allí se sentó en las sierras de Aralar, Urbasa y Andia gracias a la trashumancia.

        Según este autor, al parecer los pastores hablantes de euskera
        estaban organizados en bandas paramilitares para su defensa, y
        ofrecieron sus servicios a los campesinos (presumiblemente ya
        romanizados) de las tierras llanas. Y a través de estos intercambios se extendió el euskera a esas tierras.

      • Anónimo dice:

        Sólo una duda más:

        ¿El aislamiento genético de los vascos modernos (entiendo que defendido por Eneko Iriarte et alii) no plantea dificultades a la hipótesis de la vasconización tardía, en tanto en cuanto ésta requeriría de un corrimiento o una aniquilación totales de los pueblos prevascos del País Vasco (quienes sí contarían con un componente genético indoeuropeo)?

        Muchas gracias.

  5. Ander Ros dice:

    Vuelvo a la madre de todas las batallas, al sardo golostri = eusk. gorosti ‘acebo’. Leo ahora en un interesante trabajo sobre fitonimia en la región de Latgale, la más oriental de las de Letonia (CEKULA, Zane, “Place Names and Identity: Place Names of Northern and Southern Latgale Reflecting Vegetation”, presentado en el XXV Congreso ICOS 2014), agrosti = grosella ‘Grossularia reclinata’. El elemento gros-, deformado en inglés -seguramente por etimología popular- en goose, etc- puede explicar, ya sea directamente o por contaminación o cruce, tanto nuestro gorosti como el golostri sardo. Las plantas tienen cierta similitud, especialmente en su fruto. La coincidencia de las terminaciones -(s)ti euskérica, -(s)tri (una de las muchas) sarda y ahora -(s)ti latgaliano la debemos achacar a la causalidad. Otros trabajos sobre toponimia e historia sarda que han caído estas vacaciones en mis manos me reafirman en mi convicción de nula relación vasco-sarda.

  6. Ander Ros dice:

    Para este tema y otros muchos que nos circundan, muy recomendable la lectura de un reciente trabajo de Ferran Garcia-Oliver, de la Universitat de València: “Usos i abusos de la toponímia. Toponímia major de la Safor”, disponible online
    https://www.avl.gva.es/documents/31987/54305/Actes_19.pdf/

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