Murielles (1025), la actual Morillas, fue un alfoz que desempeñó un papel decisivo en una fase temprana de expansión del euskera (ca. siglos VI–VII), actuando como corredor de tránsito que habría conducido a los vascones de la Llanada alavesa hacia el valle burgalés de Losa, siguiendo el trazado de la vía romana que unía Iruña‑Veleia con Uxama Barca.

Este aspecto no aparece recogido en el extraordinario estudio toponímico recientemente publicado sobre la zona. Sin embargo, considero que es necesario para explicar la abrumadora presencia de toponimia vasca desde los primeros testimonios. Hice notar esta omisión a los autores, tanto por vía privada (a Roberto González de Viñaspre) como en la presentación celebrada en la sede de Euskaltzaindia de Vitoria (13/03/2026), porque me parece un elemento clave para entender el papel de este pasillo lingüístico que en la Tardoantigüedad conectó la Álava nuclear con el valle burgalés de Losa.
Resulta además especialmente significativo el contraste entre este corredor —marcando en azul y claramente vinculado a la vía equínea —, caracterizado por una toponimia vasca densa y duradera, y los valles alaveses adyacentes (Valdegovía, Ribera Alta, Ribera Baja, Lantarón, antiguos alfoces de Forniello y Ossigani), donde la ausencia del estrato vasco y la continuidad romance desde época latina configuran un paisaje lingüístico radicalmente distinto.
[Continuará]
