Patxi Salaberri Zaratiegi es un voraz depredador de antrotopónimos: casi todo topónimo que acomete acaba asociado a un antropónimo, esto es, acaba ligado al nombre del supuesto primitivo propietario (o tenente) del lugar. Es lo que se desprende del recién publicado Araba / Álava. Los nombres de nuestros pueblos, que con esmero ha editado Euskaltzaindia. El nuevo nomenclator interpreta cada uno de los nombres de las localidades (o nucleónimos, como los llama Ander Ros Cubas) de Álava, difundidos muchos de ellos como ilustres apellidos por el mundo: Apellániz, Apodaca, Aranguiz, Arbulo, Arrieta, Arrilucea, Arroyabe, Ayala, Azúa, Baroja, Betoño, Bujanda, Buruaga, Corres, Durana, Eguileor, Elorriaga, Elorza, Esquível, Galarreta, Gámiz, Gauna, Gopegui, Guereño, Guevara, Guinea, Heredia, Illaraza, Jócano, Letona, Maeztu, Marañón, Matauco, Maturana, Mendívil, Mendoza, Murga, Olano, Oquendo, Retana, Trocóniz, Zárate, Zuazo, o Zúñiga, por citar solo algunos. (Perdón, es cierto, Marañón y Zúñiga no son alaveses sino navarros, pero por escasos metros
Etiqueta: Patxi Salaberri

Los hagiotopónimos, o nombres de lugar formados a partir de advocaciones religiosas, representan una nada desdeñable proporción de la toponimia europea. Algunos de estos nombres no son totalmente transparentes: Santibañez (Sant Johannes), Tórica (Santa Engracia), Santurce, Sandijurgi, Juandenurgi (San Jorge), Santorta, San Tys, o San Tutir (San Tirso), Donakuilar (Done Jakue larra), Durruma, Juandeurruma (Done Errumane, San Román), por lo que a veces se convierten en un reto de interpretación para los filólogos.
Los historiadores, sobre todo aquellos que estudian la reorganización del territorio altomedieval (siglos V-XI), también se interesan por las advocaciones de ermitas y otros centros religiosos (iglesias, monasterios, etc.), porque ayudan a acotar la cronología de fundación de parroquias, aldeas u otros núcleos de población.
Esta entrada de Trifinium indaga sobre la cronología de dos significativos hagiotopónimos del Real Valle de Laminoria en la Montaña Alavesa: Santa Pía y Santo Toribio. Santa Pía fue una abadía que desempeñó un destacado papel desde 1085 hasta su abandono en 1785, año en el que la Real Cámara de Castilla decidió suprimirla y ceder sus primicias a las seis parroquias del valle de Laminaria, así como a la de Bujanda. La ermita de Santo Toribio sigue en pie.
Reproducimos parte del excelente prólogo ‘Apuntes sobre la lengua vasca y la historia de Ubarrundia‘ de Roberto González de Viñaspre a la compilación toponímica realizada por Elena Martínez de Madina (2010) Toponimia de Vitoria III para Euskaltzaindia.
Se trata de un texto en total sintonía con los temas más recurrentes de Trifinium. Sin embargo, por injustificable que parezca, hemos cometido el descuido de no haberlo mencionado hasta ahora, ni aquí ni en nuestras comunicaciones recientes (pese a haber dispuesto de una fotocopia en nuestros archivos –eso sí, no digitalizada, cuasa probable del traspapelado). Trataremos de paliar esta falta en nuestros próximos trabajos, señalando los que consideramos aciertos más destacables del texto de González de Viñaspres, así como nuestras principales discrepancias.
Vamos a fragmentar el texto en segmentos que aspiran a poseer la máxima autonomía referencial (como expusimos en Cantamutto y otros 2014) y venimos practicando en el proyecto NeLHi: Enlazando la historia de nunca acabar (Universidad de Deusto, topHistoria).
