Murielles (1025), la actual Morillas, fue un alfoz que desempeñó un papel decisivo en una fase temprana de expansión del euskera (ca. siglos VI–VII-IX), actuando como corredor de tránsito que habría conducido a los vascones de la Llanada alavesa hacia el valle burgalés de Losa, siguiendo el trazado de la vía romana que unía Iruña‑Veleia con Uxama Barca.
[He retrasado la horquilla temporal de VI-VII a VII-IX tras una conversación con Mikel que explicaré más abajo]
Mientras la Inercia permanece aferrada a sus argumentos rutinarios, Mikel continúa aportando datos que refuerzan de manera cada vez más sólida y sugerente la teoría de una vasquización tardía de la Vasconia occidental. (La «Inercia»: denominación que utilizo para referirme al conjunto de planteamientos historiográficos que, pese a las nuevas evidencias y revisiones metodológicas, siguen reproduciendo esquemas explicativos heredados, sin apenas matices ni actualización crítica.)
Huerta de Arriba (Burgos). 1083, doña Elvira dona a San Millán de la Cogolla el monasterio de San Mamés en Huerta de Arriba, con sus dependencias et tota illa hereditate que fuit de Ionti Galindo, id est: ferragines, et solares et linares.
Recientemente ha visto la luz un nuevo trabajo de nuestro autor, titulado Anthroponyms “nested” in toponyms: Some Early Medieval Basque anthrotoponyms as a case in point (Onomastica Uralica 19). Reproduzco la introducción traducida:
Con motivo de la fiesta de San Antón que celebramos hace apenas unos días, voy a transcribir a Trifinium unos apuntes que tomé para un artículo que se publicó en 2016 en MendialdeaPress: ‘Los primeros cristianos se refugian en las cuevas’. Una de las cosas que más me impresionaron de estos cenobios son sus grafitos. En particular el de las Gobas de Laño que reproduce la advocación a San Atanasio, obispo de Alejandría (ca 357), autor de la primera biografía de San Antón Abad. Posteriormente, en 2018, Agustín Azkarate publicó unas «reflexiones sobre arqueología, lingüística e iglesias rupestres» que añaden importantes matices a lo que sabemos sobre estos yacimientos altomedievales (ver extractos). Reproducimos a continuación nuestras anotaciones de 2016.
En la Montaña Alavesa y Treviño se conserva un conjunto de cuevas utilizadas por comunidades de ermitaños de época visigótica de un extraordinario valor patrimonial e histórico. El grupo más destacado se encuentra en Laño (las Gobas, Santorkaria), pero son asimismo valiosas las de Faido (Santa María de la Peña), Marquinez (Larra, Peña Askana), por citar las más importantes. Tal vez su principal tesoro sea una serie de inscripciones y grafitos cuyo estado de conservación es muy deficiente, pero que podemos leer y disfrutar gracias a las reproducciones realizadas por los arqueólogos (Alberto Monreal o Agustín Azkarate), antes de que hayan desaparecido para siempre sin dejar huella. Estas extraordinarias inscripciones nos permiten conocer la filiación ideológica y social de los personajes que ocuparon las cuevas entre los siglos V-IX.
¿Qué relación puede establecerse entre la basílica altomedieval de Dulantzi y los poderes nobiliares y monasteriales que controlaban el territorio vasco en la Alta Edad Media? Analizamos esta cuestión a partir un estudio reciente que concluye que San Martín de Dulantzi (o tal vez debiéramos decir ‘Santa Pía‘) era «en el siglo X una iglesia señorial asociada a una familia de cierta entidad territorial» que podemos identificar con el linaje familiar de los Gaona.
Cita: Alfaro Suescun, E., Loza Uriarte, M., Niso Lorenzo, J. y Solaun Bustinza, J. L.. 2017: “Iglesias, rentas y sistemas de almacenamiento en el País Vasco durante los siglos x y xi d. C.: el testimonio arqueológico de San Martín de Dulantzi (Alegría-Dulantzi, Álava)”. Archivo Español de Arqueología, 90: 247-270. doi: 10.3989/aespa.090.017.011