Creo recordar al arqueólogo Ismael García-Gómez asentir sobre la rareza del emplazamiento de la vieja Gasteiz en lo alto de un cerro. Habría sido más eficaz establecer la forja de Gaste en algún otro lugar del llano (Abendangu, Adurzaha, Arriaga, Ihurre, Lopeggana…), poblaciones todas ellas cercanas. Y mejor comunicadas, y con menor esfuerzo para el acopio de materia prima, minerales (o más bien ferrones de Bagoeta), leña, agua… Tuvo que ser la seguridad el motivo principal para elevar la forja a lo alto del cerro, un lugar mucho más adecuado para la defensa. En su perímetro lo más probable es que se alzara una empalizada, de la que no queda registro arqueológico, previa al levantamiento de muralla de manpuesto del siglo XII.

Un leve matiz diferencia los dos enfoques; digamos por simplificar que el primero es ateo y el segundo agnóstico. ¿Respecto a la existencia de Dios, o la virginidad de María? No, respecto al dogma historiográfico de una supuesta continuidad ininterrumpida de la cultura vasca desde la prehistoria.