Seguramenente, entre las publicaciones recientes, la que con más y mejores argumentos ha contribuido a reforzar la teoría de una vasquidad ancestral del actual País Vasco es Joaquín Gorrochategui Churruca (2000): ‘La romanización del País Vasco: aspectos lingüísticos’. Bitarte: Revista cuatrimestral de humanidades, 22: 87-106 (apuntes anotados 1, 2, 3). Sin embargo, he cometido la imprudencia de no mencionarla en mi último trabajo (‘La historia interna de la vasconización tardía: préstamos y neologismos’), que que saldrá a la luz en las próximas semanas dentro de una compilación coordianda por Ander Ros y Emiliana Ramos en homenaje a los 80 fecundos años del gran filólogo y onomasta Ricardo Cierbide. Gorrochategui ofrece en su artículo un esfuerzo de divulgación y síntesis muy importante, motivo que justifica su uso como fuente de autoridad contra nuestra teoría de la vasconización tardía (cf. sobre todo Patxi Salaberri, Jose Mari Zaldua 2016).
Categoría: Política
El troll del ángulo oscuro
Como una mosca cojonera, como un tábano exasperante, un troll surgido de las profundidades del colectivo gilista lleva rondándome desde hace un par de meses. Se comporta de forma predecible, escalando en el tono de sus intervenciones, tal y como advierte Wikipedia:
Los trolls son excitados por los cazadores y frustrados por los indiferentes […]. Los trolls frustrados por la estrategia de los indiferentes pueden abandonar el foro o hacerse cada vez más incendiarios hasta obtener una respuesta.
Veleia afera
Voy a hacer un breve receso en la lectura del libro de Alberto Barandiaran Veleia afera para recomendar a los desafortunados seguidores del affaire veleiense incapaces de leer el original en euskera que reclamen imediatamente una traducción, porque puedo garantizarles que no se sentirán defraudados. Es de esos libros que se leen de un tirón (y temo pasar la noche en vela, porque van a dar las 25h. y todavía voy por la mitad).
Lo que me ha animado a ir a toda prisa a adquirir mi ejemplar (en una tarde harto complicada) ha sido la trifulca que Juan Martin Elexpuru le ha armado a Markos Zapiain, a cuenta de la reseña publicada en su blog hace escasamente dos días. (Por si acaso he guardado una copia del artículo de Markos, no vaya a ser que Juan Martin acabe convenciéndole de que lo retire.) Ambos figuran en las enciclopedias locales (Zapirain en Wikipedia y Elexpuru en Auñamendi) y desde luego el primero es tan poco sospechoso de deslealtad con la causa del euskera como el segundo. Tampoco lo es Alberto, aunque Juan Martin u otros militantes gilistas sientan tentaciones de infundir la duda.
Admiro Wikipedia, casi con fervor, y en varias ocasiones he hecho apología de ella (en especial recuerdo la del evento blogAUT —nuevas formas de autoridad— en noviembre de 2006, que disfruté muchísimo por los extraordinarios contertulios con quienes compartí mesa).
Además recomiendo constantemente Wikipedia a mis alumnos, como punto de partida, para que se documenten sobre los temas de clase. E intento que se adhieran a la causa, contribuyendo de múltiples formas:
El vascocantabrismo sigue vivo hoy en Euskadi, con diferentes denominaciones [1],[2],[3], pero no con menor vitalidad que hace cinco o seis siglos.
El vascocantabrismo adquirió gran auge en el País Vasco a partir del siglo XIV, aunque posiblemente su trasfondo ideológico y sentimental se remonte a tiempos más remotos (J. Caro Baroja 1972, R. Basurto Larrañaga 1986).
La teoría se resume en la idea de que los vascos nunca llegamos a ser sometidos por los romanos (ni tampoco antes por los celtas, ni luego por los godos, o los sarracenos…).