El sufijo que surgió del frío.
[Publico este borrador por temor a que los comentarios se desvíen hacia la entrada anterior. En los próximos días trataré de completar la reseña de la intervención de Joseba Lakarra en el First International Conference on the History of Basque (ICHB1), Vitoria-Gasteiz, 25-27 noviembre de 2025.]
Euskara erromatartze aitzineko garaian:
— Gaizka Aranguren Urrotz (@gaizkaranguren) November 27, 2025
Honatx Joseba Lakarraren iritzia mendebaldeko lurraldeen "Baskonizazio berantiarraz".
Hipotesi horren defendatzaile José Miguel Martinez Aretak egin zizkion galderak.
Azaroak 25, asteartearekin, EHUko Gasteizko campusean. #ICHB1 pic.twitter.com/9rg0toHZWz
Joseba Lakarra sorprendió a una parte relativamente importante del público con el argumento de que el sufijo -oz (-os, -ues), abundante en la toponimia del oriente y norte de Vasconia, proviene del la forma aquitana -otz y deriva de la forma léxica hotz ‘frío’. El autor defendió que en el occidente de Vasconia también es posible encontrar ejemplos antiguos del uso de este sufijo en toponimia, siempre denotando, en origen, lugar [elevado o expuesto al] «frío», motivo por el que la teoría de la vasconización tardía quedaría invalidada (sic).
Empezaré con una traducción (de la que no estoy muy satisfecho) del resumen de su comunicación:
El sufijo toponímico -oz es conocido desde hace tiempo (cf. las obras clásicas de Rohlfs) y la mayoría de los investigadores lo han relacionado con los límites del euskera antiguo. Sin embargo, no es la toponimia el origen de su estructura ni de su historia lingüística; tampoco se han ralcionado los topónimos en -oz con sus cogados no toponímicos, como garkotz, ilhotz, ortotz u otros.
La forma –otz no es la más antigua (como tampoco lo son -oze, -otze), sino una forma secundaria de hotz ‘frío’, antónimo de ‘calor’, de la que deriva su significado, y posterior a irten ‘salir’, ageri ‘aparecer’, basa ‘selva’, etc. Véase hozi(tu) en el OEH.
El hecho de que los topónimos en -oz (incluso los compuestos por -hoz, -koz y hozez) estén situados a más de 400 m. (con frecuencia a más de 600-800 m.) permite explicar que sean escasos en la mayor parte de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, o en el norte de Euskal Herria y que, por el contrario, sean abundantes en la Alta Navarra, especialmente al norte de Pamplona, así como en los Pirineos de Aragón y Catalunya, o en la parte más montañosa de Aquitania, allende los valles del Garona.
Tal vez los topónimos -oz correspondían a pastos veraniegos de las zonas altas, los más adecuados para la trashumancia y la trasterminancia, por lo que en el léxico del euskera antiguo denotaría también goi ‘altura’, gaineko o goiko partea ‘zona alta’, tal y como se testimonia en algunos textos antiguos.
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