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El caballito de Lourdes

Caballito de Lourdes
Musee Archeologie Nationale

Este precioso objeto, en hueso de ballena, tiene unos 15.000 años y fue hallado en la cueva Espélugues, de Lourdes (< griego spelugges ‘cueva, caverna’). Por este valle pirenaico de la Gascuña oriental deambularían nuestros antepasados protovascos varios miles de años más tarde. ¿Pero quiénes eran y en qué lengua se comunicaban los creadores del caballito? Seguro que no fue euskera, ni protoeuskera, ni siquiera paleoeuskera, porque estas lenguas son muy posteriores. ¿Un antecesor lingüístico tal vez? 

Vamos a indagar en estas cuestiones. Vamos a empezar por aclarar a qué nos referimos por paleoeuskera, en qué remota época se utilizó, de qué época datan los primeros testimonios lingüísticos relacionables directamente con el euskera, qué había antes, o qué lengua pudo hablarse en el Pirineo occidental hace 15 mil años.

  1. Euskera histórico (siglos X-actualidad) tiene su origen en el vasco común antiguo (siglos IV-VII), momento a partir del cual comienza a haber evidencias de ramificación dialectal.
  2. Protoeuskera es el antecesor directo del vasco común antiguo, que muchos vascólogos identificamos con el aquitano del área convena, siglos I-III.
  3. Paleoeuskera: Mikel Martínez Areta utiliza este término para los testimonios relacionables con el protoeuskera, de una cronología similar o anteriror (siglos I a. C. – siglo II), pero en un territorio más amplio, vg Tierras Altas de Soria y Navarra, principalmente.

Entendemos que estas variedades paleovascas que han dejado rastros onomásticos al sur de los Pirineos fueron parientes, más o menos cercanos, del protoeuskera del área convena, pero habrían desaparecido para el siglo II, como el resto de lenguas paleohispánicas, sin dejar huella directa en el euskera histórico.

¿Y qué había antes del siglo I a. C. en el área pirenaica?

  1. Lenguas indoeuropeas por el norte y suroeste: continuos dialectales galo y celtíbero
  2. Lenguas no indoeuropeas por el centro, este y sur: continuo dialectal ibero, supuestamente colindando con un continuo vascoaquitano del que procederían las variedades paleovascas y protovasca.

Vamos a extractar los significativos avances sobre el origen y distribución de las lenguas indoeuropeas que se han publicado en fechas recientes (vg. Heggarty y otros 2023, Science 381, reseñados en El País, La Vanguardia).

De la reseña de Miguel Ángel Criado en El País:

Los expertos en este campo se han dividido durante décadas en dos grandes bloques: por un lado, los que defienden que el llamado protoindoeuropeo antecesor, se hablaba en el norte del Creciente Fértil, en las fronteras actuales de Turquía, Líbano e Irak hace unos 9.000 años. Esta es una de las zonas donde apareció la agricultura y, con su expansión, aquellos agricultores propagaron su lengua. Pero hay una hipótesis alternativa: entre hace 6.000 y 4.500 años se produjeron una serie de movimientos por parte de poblaciones de las estepas [pónticas, al sur y noreste de las actuales Rusia, Ucrania y Kazajistán] tanto hacia el oeste como hacia el este. Pueblos como los misteriosos yamnaya, por ejemplo, llevaron sus lenguas hacia Europa, unas lenguas que fueron el germen de las ramas itálica, germánica y celta del árbol indoeuropeo.

Miguel Ángel Criado apud Heggarty y otros (2023)

Aunque la genética ha estado en la base de la mayoría de estudios sobre las migraciones de las poblaciones europeas antiguas, el trabajo liderado por Paul Heggarty se distingue en que complementa la información genética con datos lingüísticos. En concreto han desarrollado un árbol filogenético de las lenguas indoeuropeas a partir de un banco de datos de más de 5.000 cognados. La lengua hitita se toma como nodo superior de la rama anatolia:

Durante décadas, hubo un gran grupo de lingüistas que defendían que el hitita, idioma hablado por habitantes de la civilización anatolia del mismo nombre, era el ancestro común de los otros idiomas indoeuropeos, con algunos considerando que sería incluso el heredero directo del protoindoeuropeo, el primer idioma de la familia.

Miguel Ángel Criado apud Heggarty y otros (2023)

Varios estudios genéticos respaldarían esta idea aportando indicios de una gran migración de «agricultores de la región caucásica —entre el mar Negro y el Caspio— hacia Anatolia y quizá más al oeste, hasta la península griega y lo que hoy es Albania». Lo que sucede es que el ADN antiguo es asimismo compatible con la hipótesis esteparia, de acuerdo con la cual migraciones procedentes de la estepa póntica entre hace 6.000 y 4.500 años dejaron una clara huella genética, hasta el punto de que por la línea masculina se impusieron sobre las poblaciones de cazadores recolectores anteriores. Se cree que estos pueblos colonizadores trajeron consigo las lenguas itálicas, germánicas o célticas. «Cuando salieron de su lugar de origen, deberían de hablar todos el mismo idioma o muy parecidos, algún sucesor del protoindoeuropeo».

Explicar esto es la gran aportación del trabajo de Heggarty. Combinado el análisis filogenético de los cognados con lo que ha aportado el ADN antiguo, resulta que pudo haber dos orígenes sucesivos. En un primer momento, la expansión se produjo desde la región sur del Cáucaso, con cinco de las grandes familias lingüísticas ya separadas hace 7.000 años. “Ni el albanés, ni la cultura micénica, que hablaban griego, ni la hitita, tienen señal genética dominante de la estepa”, recuerda Heggarty. Pero varios milenios después hubo otra oleada, esta protagonizada por los pastores esteparios del norte, de la que nacerían las ramas occidentales del árbol y probablemente también las lenguas eslavas y bálticas y quizá las extinguidas del tocario, en lo que hoy es el Tíbet, y las que llegaron hasta el subcontinente indio.

Miguel Ángel Criado apud Heggarty y otros (2023)

Pie de los mapas de las lenguas indoeuropeas de Heggarty y otros (2023):

(A) Idiomas indoeuropeos incluidos en la base de datos del IE-CoR: 109 idiomas modernos (puntos redondos) y 52 idiomas no modernos (rombos). Una versión interactiva está disponible en https://iecor.clld.org/languages. Los colores distinguen los 12 clados principales del indoeuropeo (otros clados potenciales se extinguieron sin suficiente registro escrito).

(B a D) Mapas que muestran hipótesis alternativas para las primeras etapas de la expansión indoeuropea. La hipótesis de un origen en la estepa occidental (B) contrasta con la hipótesis de una difusión anterior con la agricultura (C).

El mapa en (D) muestra un híbrido de ambas hipótesis. Las estimaciones de fecha para el inicio de la divergencia dentro de cada clado principal se dan en años anteriores al presente. Las etiquetas de idioma en los mapas de hipótesis reflejan puntos finales recientes, no necesariamente movimientos anteriores.

Figura 1 de Heggarty y otros (2023)

Lamentablemente, esta propuesta de Heggarty y otros (2023) no aporta ningún indicio sobre las relaciones filogenéticas y mucho menos el origen de lenguas no indoeuropeas como el íbero o el euskera. El caso es que los datos de ADN antiguo asimismo confirman que sus hablantes, como los indoeuropeos de Anatolia y las etepas, se habían impuesto sobre los cazadores-recolectores del Magdaleniense que con tanto esmero habían tallado el caballito de Lourdes.

39 respuestas a «El caballito de Lourdes»

Saludos. Veo que con los años están cambiando cosas. Que parece cada vez más que genes y lenguas no son lo mismo, pero… Y también resulta que el vasco-iberismo no era una idea tan disparatada. Aunque no pienso que la falta de resultados sea porque hasta ahora no se ha hecho bien, porque partidarios del vasco-iberismo ha habido de todas clases, y algunos de ellos gente que controlaba el euskera muy bien y además perspicaces. Luego aparece la MdI y no entendemos lo que dice ni sabemos exactamente en qué idioma está escrita. Como para saber qué hablaban en esa zona hace 6.000 años. Pero mi idea es que, como se afirma en este video ‘El misterio de los vascos resuelto por la ciencia’ (YouTube), sí, ya sé que el título suena demasiado «redondo», pero parece claro que hace unos 7.500 años se encuentran los cazadores-recol. autoctonos de la zona pirenaica (y en aquellos tiempos para mi también del valle del Ebro, recordemos que el video habla de gente de Atapuerca) con los primeros ganaderos procedentes de Anatolia, según Gaska, creo recordar que del Cáucaso. Bueno, digamos de oriente y por via mediterránea. Que entran en la península y avanzan por la ribera del Ebro. Y he pensado varias veces en que ocurrió en ese momento en que se encuentran dos lenguas (y culturas) tan diferentes como serían esas. El fondo pirenaico que carecería de términos para nombrar todo lo referente a ganadería-agricultura-comercio (o trueque organizado) -navegación etc. Un montón de nuevos conceptos que llegaban desde el Mediterráneo en contraposición a unas gentes que llevaban en el mismo sitio y haciendo casi lo mismo quizás desde el deshielo. Suele prevalecer la lengua de la cultura que se impone o está a un nivel superior. ¿Una de esas lenguas acabó con la otra? ¿Se fusionaron?

Presiento que una vez establecida la gente y adaptada a la vida sedentaria, muchos de los conceptos (no sólo palabras) que manejaban esos cazadores-recolectores dejaron de tener sentido, de ser imprescindibles. En cualquier caso, esa lengua que siguió adelante sería para mi un antepasado de ibero y de protovasco o como tengais a bien llamarlo. No es una idea con demasiados adeptos, pero he leido alguna cosa al respecto que ha escrito un tal Maju en su blog.

Y todo esto no está nada lejos -creo- de lo que Gaska expone, como lo hace él, que cada vez que se pone con la genética es para guardar sus aportaciones en pdf. Es impresionante, aunque hay cosas que reconozco que me cuesta entender, hasta releyendo. Como muchas de las demás aportaciones de la gente que escribe aqui: al más alto nivel. Os leo con gusto. Por cierto: me encanta la figura del caballo. Esa crin corta… esa sensación que da de movimiento la parte delantera… y eso sin patas. Una maravilla.

Tres semanas me ha costado responderte, Javier.

Estaba con otras cosas (lo de la prehistoria del euskera, según Joseba Lakarra, y lo de otros talleres epigráficos, relacionados con el de Alba/Gastiáin, principalmente). Sin haber terminado con todo eso del todo (porque la deriva del protovasco antiguo se las trae) me he puesto a reeler tu comentario, averiguar qué ha dicho Maju (un viejo conocido antiVT) y repasar a Gaska. Así que he hecho lo que pido hacer a mis alumnos: me he preparado un documento de apuntes y en eso estoy, leyendo y tratando de sintetizar los apuntes de Gaska (que comparto en abierto). Más tarde intentaré aportar alguna idea al respecto.

Deseoso estoy de leer tus ideas en un formato más asimilable, Joseba. Me he mareado cuando todavía no había llegado a la mitad de tus apuntes.

Hola. Si: los estudios de genética son un poco ladrillo, dificiles de digerir. Quizás con mapas sea mas sencillo de entender todo. Pero el nudo de la cuestión es este: (Gaska)» …si encuentran P312 en las estepas se acabó la discusión, pero en caso contrario, estoy seguro que toda Europa occidental hablaba una lengua vascónica de origen en el Paleolítico o neolítico ibérico».
O sea, todo depende de encontrar o no un marcador en las estepas … increible. Lo bueno es que es un enigma que va a tener solucción si o si . Están haciendo muchos análisis.
Luego está el tema de la vasconización desde el punto de vista de la genética. En la Hoya son I2a (berones) y en Aldaieta son DF27. Pero aqui tampoco nos vamos a aclarar: según Gaska: «…podrían ser aquitano-vascones del otro lado de los Pirineos o
también hispanorromanos del sur de Álava, que también eran Df27 (la solución en el ADN autosómico que todavía no se ha estudiado). Y que es el ADN autosómico? Pues ni puñetera idea, la verdad. Pero el siguiente párrafo es mas clarificador: «La genética y la datación de la necrópolis (siglos V-VIII) apuntalan la hipótesis de la vasconización tardía ya que en la edad del hierro tenemos celtíberos I2a y en la alta Edad Media Rb-Df27».
Es decir, que si no encuentran ese marcador en las estepas, la teoría de un idioma proto-vascónico (vennemann) sería la mas plausible, un proto-vascónico que… (y aqui es donde encaja lo que comento mas arriba de cazadores-rec. pirenaicos desde el paleolítico y de su encuentro con pastores procedentes de Anatolia que aparecen en el neolítico.) Por sintetizar un poco. Un saludo.

Se agradece el masticado. Esas numeraciones y el intentar ubicarlas mentalmente en diferentes lugares, a la vez que se las intenta asociar con determinados tipos de lenguas, como dices sin un mapa, es muy complicado para mí.
La asociación de lenguas con determinados grupos genéticos es lo que me parece que aún no está suficientemente maduro, pero tengo claro que va a tener que ser por ahí por donde discurran futuras investigaciones lingüísticas a la par que se siga desarrollando la investigación genética.

Un saludo, Joseba. Gracias por sintetizar las aportaciones de Gaska. Acabo de abrir el texto y estaba echándole el primer vistazo. Ultimamente, entre el lío del trabajo y la falta de resultados analizando la lengua ibera, tengo estos temas bastante abandonados. A veces me pasa que se me va el interés por algún tiempo. Sí que entré en el blog de Maju, pero sin poder encontrar el texto en el que comentaba ese momentazo de la prehistoria: el encuentro entre cazadores-recolectores y pastores. A ello. No sabemos qué ocurrió con las lenguas, pero sí que la llegada de los primeros pastores y agricultores puso fecha de caducidad a la forma de vida que había en Pirineos desde milenios atras. Para Maju, la lengua que predominó fue sin duda alguna la que vino del Mediterráneo. Sea como fuere, entonces nace (creo) el antecedente de lo que conocemos como baserri, con todo su mundo de costumbres, creencias, etc. Es sólo una intuición, pero es posible que la lengua que se impuso en ese choque cultural fuera la antecesora del protoeuskera e ibero. Aunque quizás no antecesora directa. O directa, pero no la única. Hablamos de milenios. Las cosas nunca suelen ser tan sencillas en lingüística. Un saludo también a todos los que escriben aquí. Leer los comentarios de este blog es una gozada. Pasadlo bien.

Vaya decepción para los amantes del Mediterráneo comprobar que los españolitos descienden via paterna en un 75% de los rusoucranianos y kazajos

Respecto a los caballitos, quizá sería interesante recordar un pasaje de Julio Caro Baroja (Los estudios geográfico-históricos sobre el país vasco y la dialectología, 1958). «Lo de aire vasco queda, ciertamente muy oculto, aunque no falta, y la romanización lingüística de los cántabros y astures debió ser muy temprana. De una manera u otra hay que admitir que los pueblos de habla vascónica de la Antigüedad estuvieron en contacto, o más que en contacto, con estos pueblos de habla problemática. A este contacto parecen deberse hechos como que el nombre vasco del caballo “zaldi”, pueda relacionarse con el de los caballos astures “thieldo(nes)” (Plinio, H. N. VIII 166) y que en el vocabulario minero astur salga, por un lado la voz “arrugia” (Plinio, H. N. XXXVIII 70),y en vasco nos encontramos con “arragua”, etc. etc. Los datos son escasos, sin embargo, y no quiero forzarlos»

Gracias, Iñaki. Esta relación entre zaldi y thieldo (Plinio, H. N. VIII 166) es problemática, como ya señaló Michelena (1961 [1977]):

“En todo caso, salta a la vista que si a. al. mod. Zelter, etc., tienen que ver con este último [thieldo] […], es porque no están emparentados con el primero [zaldi]” (FHV 356, 17. oh., 562).

En el diccionario etimológico se incluye zaldi en la serie de animales domésticos ahardi ‘cerda’, ardi ‘oveja’, idi ‘buey’, con quienes comparte el sufijo derivativo -di:

Zal-di zatitu behar da hitza. Bigarren osagaia ahardi, ardi, idi bezalakoetan dagoen -di bera dela argudia daiteke (ik. *edin); lehen zatiari dagokionez, pentsa daiteke jatorrizko *zal baten alde egiten duela zaldun eratorriak (ik. behean); zail eta azal ere erro berekotzat jo izan dira (Lakarra 2003: 362, 2011: 111).

Sin embargo, dada la autoridad de Caro Baroja, la relación es ampliamente admitida en la bibliografía. Así, por ejemplo Joan C Vidal (2011) lo incluye en su lista de celtismos en euskera «zaldi (caballo) – cántabro pre-romano thieldo, escocés sheltie«. Curiosamente, en las notas manuscritas de Ramón Menéndez Pidal publicadas en el servicio Biblos-e Archivo (2018) de la UAM se menciona zaldi como iberismo transmitido al latín.

Copio también esta otra cita del antropólogo asturiano Antón Alvarez Sevilla (2011):

Quiciabes pa esclariar entá más esta cita haiga
que rastrexar cuál ye l’aniciu y el significáu de
dambes pallabres: asturcón ya thieldon-celdón.
Pa A. Schulten «asturco» quier dicir, ensin dulda,
«d’Asturia» o «ástur», siendo «-co» un xenitivu
plural célticu o axetivu. Los códices de Plinio
recueyen «thieldo», «tieldo» ya «celdo». La
pallabra «celdo» presenta’l mesmu raigón que’l
galés «cel»; escocés «sheltie»; vascu «zaldi» ya
«zelter» n’alemán medieval, col significáu de
«caballu» en toes estes llingües. Too esto suxérenos
quiciabes el mesmu orixe de la pallabra
«cel-ta», ¿del mesmu raigón?, col significáu de
¿caballeru?

Tienes razón. El euskera zaldi está emparentado con el inglés colt ‘potro’ inglés tilt.

Eso de que la romanización lingüistica de cántabros y astures debió ser muy temprana es una afirmación sin base alguna. La romanización lingüística se produjo en realidad en el siglo VIII en el marco de la creación del Asturorum Regnum cuando comenzaron a llegar una vez que se vió que el núcleo asturiano de resistencia era seguro clérigos procedentes del centro y sur de la Península. Léase «Toledanismo Ovetense los pueblos indoctos del norte». Es por eso que el asturiano central es una lengua tan refinada y cercana al latín en tanto en cuanto en la zona cántabra de Asturias y la propia Cantabria o ya en las zonas alejadas de los valles centrales de Asturias el romance adquiere ya una mayor lejanía respecto al latín. Ejemplo los sonidos «Tche» (Ḷḷ) o la ausencia de F «h» aspirada al este del Sella, los cántabros llegaban no muy lejos de Gijón hasta la falda oriental del Sueve en el concejo de Colunga. En la zona vasca han aparecido núcleos urbanos romanos: Iturissa, Forua, Oiasso, Iruña Veleia y en Asturias hasta la fecha no han logrado encontrar ninguno.

En mi opinión, los orígenes de las lenguas no indoeuropeas (ibero y vasco) tiene que estar relacionado con las poblaciones del Calcolítico ibérico, y por tanto con la cultura megalítica atlántica. Aún no se está valorando en su justa medida la espectacularidad de los yacimientos calcolíticos ibéricos, con ciudades inmensas (aunque curiosamente los expertos no se atreven a llamarles así y utilizan el término macroaldeas), como Valencina de la Concepción, Los Millares o Marroquíes Bajos en Jaen. Asentamientos de cientos de hectáreas de extensión, con amurallamientos con foso kilométricos, estructuras hidraúlicas, etc, y una sociedad que parece en alguna medida matriarcal, ya que las tumbas pricipescas suelen ser de mujeres. Por lo menos en la mitad sur de la península la homogeneidad de los yacimientos muestra cierto tipo de homogeneidad cultural, y posiblemente lingüistica. Esta estructura social-política matriarcal creo que es la única que pudo hacer sobrevivir una lengua preindoeuropea a la invasión de los pueblos esteparios.

¿Con la Edad de Cobre, Bernardo? Rafael Ramos Fernández (2017) lleva el origen de los iberos al Bronce Final. Copio de Wikipedia:

Rafael Ramos argumenta que los orígenes de los pueblos ibéricos se encuentran en la primitiva población del Bronce Final que habitaban las tierras en las que se desarrolló su cultura: «los íberos no llegaron a nuestras tierras de parte alguna porque ya estaban aquí».
[…] Con respecto a las bases iniciales sobre los que los influjos orientalizantes sentarían el origen de la cultura ibérica, se distinguen tres sustratos o áreas: Tartesos, Bronce Final valenciano-argárico y Campos de Urnas del Noreste peninsular

Acerca de la relación con la cultura de los Campos de Urnas, Wikipedia cita otra obra del mismo autor:

La hipótesis de los Campos de Urnas considera que el parentesco entre las lenguas ibérica, vasca y aquitana debería traducirse en términos históricos y culturales en algún factor común que justificaría la expansión de esta familia lingüística en un amplio territorio en pocos siglos. Así pues, se postula que esta familia de lenguas procedería de una capa demográficamente invasiva que formaría parte de la cultura de Campos de Urnas, puesto que en la península ibérica el área de difusión de esta cultura coincide básicamente con el territorio de difusión de la lengua ibérica (Rafael Ramos Fernández, 2003: 17-38).

Ramos Fernández, Rafael (2017). Los iberos. Imágenes y mitos de Iberia. Almuzara: 48-50

Rafael Ramos Fernández (2003). La cultura ibérica desde la perspectiva de la epigrafía. Un ensayo de síntesis. Iberia (3): 17-38.

La lengua calcolítica, en mi humilde opinión, pudo transmitirse a las culturas del Bronce y evolucionar a la lengua ibérica en la Edad del Hierro, conservándose así la familia no indoeuropea. La otra posibilidad es que entrase con los Campos de Urnas con alguna tribu procedente de alguna remota región donde aún se hablase algo no indoeuropeo, situación que defiende Georgeos Diaz – Montexano, pero que yo veo muy improbable. En primer lugar porque la Cultura de Campos de Urnas es sobradamente reconocida como indoeuropea, sería de esperar que en ese caso hubiesen dejado un rastro de lenguas no indoeuropeas a su paso y sobre todo un rastro genético claro, que no se ha detectado. Al contrario, los análisis de restos en La Almoloya y La Bastida (Murcia), del Bronce, muestran a unos individuos indistinguibles de los íberos clásicos. La influencia fenicia es semítica y por tanto no puede ser tampoco fuente de una lengua como el íbero. El tema tartésico es controvertido, como bien sabéis, ya que no se ponen de acuerdo con la familia a la que pertenece, aunque también parece que lo más probable es que sea no indoeuropea. A este respecto, no me resisto a poner una cita de Estrabón, aunque ya sé que la conocéis:
««son reputados como los más sabios (Σοφώτατοι) entre todos los de Iberia; poseen gramática, y libros con antiguas memorias (παλαιᾶς μνήμης), poemas y leyes métricas de seis mil años de antigüedad, según dicen. Los otros íberos tienen también gramática, aunque no de igual forma, ni hablan la misma lengua…» (Str. III, I, 6)2​
¡ Qué bonito sería que un día de éstos apareciesen en un plomo estos versos!

Pues a reserva de lo que pueda decir Gaska, la hipótesis híbrida sobre la expansión del Indoeuropeo parece que daría cuenta de los tres únicos casos de «correlación segura entre genes y lenguas» que él encontraba problemáticos en su último comentario aquí: la cultura micénica no tiene componente de las estepas porque corresponde a la diversificación inicial del indoeuropeo hace 8.000 años desde el Cáucaso hacia Anatolia y luego desde allí hacia el oeste (Europa suroriental); los etruscos de la Edad del Hierro tienen un porcentaje estepario del 33% (casi igual al de sus contemporáneos latinos, del 37%) por la «invasión» yamnaya que llegó desde la estepa póntica, sin que eso supusiera la desaparición de su lengua; lo mismo valdría para la península ibérica: el reemplazo genético de los varones no tuvo por qué suponer la desaparición de las lenguas preexistentes en todos los casos.

Al periodista de El País se le va la mano al decir que «en la península itálica había más de 400 idiomas, la mayoría itálicos» (tantas como las lenguas indoeuropeas que se hablan  en la actualidad: quizá de ahí su confusión), y los Pirineos no serán el Cáucaso (con zonas donde se cuenta a lengua por valle), pero respecto al tema que introduce Joseba: si el antecesor del paleovasco estuvo instalado en el área pirenaica durante unos pocos miles de años, ¿no debería haber derivado en unas cuantas lenguas bien diferenciadas? Hablar de continuo dialectal ibero y vascoaquitano parece que sabe a poco en términos de diversificación.

Adjunto una entrevista realizada a Paul Heggarty, responsable del trabajo sobre el inicio y expansión de la familia lingüística indoeuropea:

https://puntoedu.pucp.edu.pe/comunidad-pucp/investigacion-de-paul-heggarty-replantea-el-origen-de-la-lengua-indoeuropea/

En el artículo se incorporan explicaciones del propio Paul Heggarty de las cuáles me llaman especialmente la atención dos conceptos:

1. La investigación está basada en el trabajo interdisciplinario a través de una estrecha colaboración entre arqueólogos, genetistas y lingüistas.

2 En el estudio se incluyen 161 lenguas, de las cuales 109 son modernas y 52 lenguas indoeuropeas muertas. Gracias a estas lenguas muertas se permite calibrar el árbol genealógico en el tiempo.

Sobre todo quiero destacar este segundo apartado. Han podido trazar una cronología de la evolución del indeuropeo en el tiempo y en el espacio porque se conserva una abundante información de las lenguas muertas antecesoras.

Desde esta perspectiva, en lo que se refiere al euskera, los datos del protovasco y paleovasco son excasos. El aquitano, y el vascónico (en menor medida) proporcionan una base amplia onomástica (aproximadamente 400 antropónimos y 70 teónimos) de los cuáles se pueden desgranar sustantivos, adjetivos, sufijos y secuencias fonéticas. Sin embargo, no hay ningún texto epigráfico (a la espera del análisis de La Mano de Irulegi) donde poder extraer la gramática; y esto es, en mi opinión, el gran obstáculo para analizar desde una perspectiva lingüística el árbol genealógico de las lenguas relacionadas con el euskera previas al vasco común antiguo, incluido el posible vínculo con el ibérico.

En este sentido, sería muy interesante avanzar en el conocimiento de la gramática del protovasco / paleovasco. Entiendo que algunas características se podrían conjeturar:

1. Marca del ergativo.
2. Lexico patrimonial preromano.
3. Orden SOV ?
4. Declinación: -n (locativo), -(r)en (posesivo), -e / -ehe( dativo)…..
5. Sufijos de nombres: -so, -se, -ko, -ate, -tar, …..
6. Existencia de sonidos propios como la aspiración «h» y las africadas «ts».
7. Verbos patrimoniales *e-CVC, *e-ra- CVC, *e-da-ra-CVC.

¿Qué opinión tenéis, Mikel y Joseba, sobre cuál sería la gramática presumible del protovasco / paleovasco?

¿Se podría diferenciar en alguna característica el protovasco y paleovasco, más allá de la diferencia de ubicación?

Quiero poner en valor el increible trabajo de los filólogos vascos a la hora de abordar la reconstrucción interna del euskera. Ofrecen una gran información para acercarnos a las fases previas del vasco común antiguo. Entre ellos, cabe destacar al gran Koldo Mitxelena, el extenso e indispensable trabajo de Joseba Lakarra, a Joaquín Gorrochategui, a Larry Trask, al propio Mikel Martínez Areta …

Lo que se me hace difícil es ubicar en el tiempo estas reconstrucciones. No sé cuándo se refieren a la fase justo previa al contacto con el latín (a la que me refiero) o a fases previas.

Por ello, también es muy interesante el trabajo de Eduardo Orduña ya que aborda el ibérico (con testimonio abundante de epigrafía paleohispánica) en lo que se refiere a los posibles vínculos de gramática y onomástica / léxico con el protovasco en este periodo prerromano. Destaco los trabajos «Ergatividad del Ibérico», «El signo T de las leyendas monetarias vasconas uTanbaate y oTtikez» y «Onomástica ibérica y vasco-aquitana: nuevos planteamientos» ya desarrollada por Joseba en esta página web.

Hola, Eneko:

Muy interesante esa entrevista a Paul Heggarty. Encuentro dos obras suyas bastante citadas:

Heggarty, Paul, Warren Maguire, and April McMahon. «Splits or waves? Trees or webs? How divergence measures and network analysis can unravel language histories.» Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences 365.1559 (2010): 3829-3843.

Heggarty, Paul. «Prehistory through language and archaeology.» The Routledge handbook of historical linguistics. Taylor & Francis, 2014. [PDF]

Reproduzco el resumen de la primera, que describe la metodología utilizada en sus etudios recientes:

Los patrones de divergencia dentro de una familia lingüística se han solido representar en términos de modelos de «divisiones» splits, bien en forma de estructura arbórea branching family tree, o de ondas wave model, dando como resultado un continuum dialectal. Pero, análisis filogenéticos recientes ven la estructura arbórea como una idealización del modelo de ondas.

Sin embargo esta diferencia en la forma de representar la divergencia lingüística tiene su importacia, ya que refleja distintos procesos que tienen lugar en el mundo real. Por un lado, hay poblaciones de hablantes que se separan por el efecto de migraciones, por otro, hay lenguas que se expanden a lo largo de un territorio continuo.

La historia a menudo muestra indicios de ambos procesos dentro de la misma familia lingüística, por lo que no es mala idea utilizar un modelo único para representarlos, tratando de mantener las ventajas de cada uno de ellos. Es lo que se consigue con el método filogenético de «red» network phylogenetic method.

Revisamos estudios recientes con datos lingüísticos, la mayoría datos léxicos, codificados como caracteres binarios o de múltiples estados. Consideramos medidas de distancia continua de divergencia fonética. Obtenemos redes que combinan representaciones ramificadas y continuas que se corresponden bien con hechos conocidos (de la familia germánica, particularmente de la lengua inglesa). De esta forma, es posible cuestionar la explicación tradicional basada en innovaciones compartidas mediante una nueva explicación de los cambios lingüísticos complejos a partir de medidas de distancia distance measures, en lugar de arcaísmos compartidos shared retentions, o innovaciones paralelas.

No estoy seguro de haber traducido bien el último párrafo:

Our output networks combine branch- and continuum-like signals in ways that correspond well to known histories (illustrated for Germanic, and particularly English). We thus challenge the traditional insistence on shared innovations, setting out a new, principled explanation for why complex language histories can emerge correctly from distance measures, despite shared retentions and parallel innovations.

Estoy buscando el artículo reciente de José Ignacio Hualde en el que hace referencia a estos dos modelos (de ramificación arborescente y de ondas) para describir los procesos de diversificación dialectal y no lo encuentro. Me parece muy interesante lo que sugiere Heggarty de que en realidad el segundo se puede reducir al primero mediante «idealización». También me parece muy sugerente el paralelismo que se establece con los dos tipos de procesos, dialectalización por migración, en un caso, y por expansión en otro. Para la fractura del euskera occidental, parece claro que hubo una migración (siglo VI) acentuada posteriormente por una desconexión (siglo VIII). Dentro del área occidental se produjeron posteriormente varios episodios de expansión de tipo onda, dando como resultado un continuo dialectal occidental cuyo núcleo debió de estar en la Llanada oriental (y más concretamente en el entorno de Dulantzi) y llegó hasta la orilla del Cantábrico (por el Alto Deba), hasta el Alto Nervión, por las estribaciones del Gorbea, hasta las cuencas altas de los ríos Oja y Tirón, hasta el valle de Lana y las Améscoas y hasta la Sakana.

Luego comentaré algo de Joseba Lakarra sobre la gramática de lo que él llama pre-protovasco.

Hola de nuevo, Eneko. Voy con lo prometido:

Joseba Lakarra lleva tiempo insistiendo en un cambio tipológico radical en la lengua, idea que resume muy bien esta cita de su síntesis de 2018 (a la que dedica una sección completa, páginas 175-181):

el euskera antiguo habría tenido pocos sufijos y posposiciones, un sistema verbal simple y analítico, raíces monosilábicas, orden VO, prefijos y preposiciones, más vocales y menos consonantes en su inventario

(Lakarra 2018:178)

La posibilidad de un orden de elementos en la oración con verbo inicial ya se había propuesto para un euskera relativamente moderno («época en que los pronombres se aglutinaron al verbo») desde al menos 1995:

Así, según Gómez y Sainz (1995), en la época en que los pronombres se aglutinaron al verbo, el euskera tenía el verbo al inicio de la oración [… Esto es] era una lengua VSO o VOS, no SVO como postulara Trask y mucho menos SOV como el vasco histórico.

(Lakarra 2018:101)

En un artículo de (Palaeohispánica 9, 2009), en la sección ‘Forma canónica y cambio tipológico’, resume de esta forma las diferencias fundamentales entre el protoeuskera antiguo y el euskera histórico, propiciados en gran medida por cambios fonológicos relativamente modernos (la negrita es mía):

Entre las posibilidades que abría la teoría de la raíz monosilábica, mencioné ya en Lakarra 2002a la que puede resultar más interesante para las labores reconstructivas, i.e. la necesidad de postular para el PV [protovasco] más antiguo una tipología muy diferente (sin SOV, ni aglutinación, ni ergatividad, ni flexión verbal inextricable) a la del vascuence histórico y algunas posibilidades que muestra tal teoría para el estudio de la deriva lingüística posterior. Creo haber mostrado (cf. Lakarra 2005a, 2006a) que hay razones internas a la lengua para postular un profundo cambio en la fonología de los dos últimos milenios —no necesariamente en la dirección de las lenguas vecinas— y, lo que parece más relevante, buena parte de esos cambios podrían estar relacionados con la estructura y cambios de la morfosintaxis de la lengua durante ese periodo.

(Lakarra 2009:565)

En el artículo mencionado de 2005, publicado también en Palaeohispánica 5 [PDF], ya había adelantado una datación significativamente reciente (altomedieval) para estos cambios tipológicos (la negrita es mía):

Incluso algunos de los restantes rasgos —aparentemente más antiguos o más difíciles de fechar— como el disilabismo en la raíz, la armonía vocálica, las postposiciones (incluida la de ergativo), el complejo verbal, una categoría de A [adjetivo] relativamente nutrida —aumentada con antiguos V [verbos] estativos, derivados, préstamos, etc—… no parecen necesariamente pre-aquitanos y, por tanto, asimilables siquiera al PV reciente (i.e., al reconstruido por Mitxelena para los siglos previos al cambio de Era). Es posible, por tanto, que la deriva que podemos intuir […] se haya dado en su mayor parte, no en los milenios anteriores al PV reconstruido, sino, precisamente, en aquel otro [milenio] que va de los testimonios aquitanos a los bajomedievales.

(Lakarra 2005: 458-459)

Ciertamente, sorprende que Joseba Lakarra plantee que innovaciones tan profundas «como el desarrollo de la ergatividad» sean posteriores al vasco común antiguo:

Quiero recordar, en todo caso, que 20 años antes (cf. Trask 1977) atribuía al contacto con el latín la conversión SVO > SOV. Si el desarrollo de la ergatividad está ligado al orden SOV, entonces tenemos un post quem claro: el ergativo no podría ser PV ni seguramente aquitano ni vasco común. El carácter postpositivo del ergativo y la gramaticalización tardía y escasa de las postposiciones, más ciertos fenómenos de vocalismo ligados tanto a la ergatividad como a otros casos gramaticales de la declinación […] refuerzan aun más esta impresión.

(Lakarra 2005: 450 n29)

Esta cuestión se aborda a fondo en las páginas 442-445 ‘Sobre el ergativo’ de las que extraemos las siguientes citas:

dado que no podemos dejar de constatar que la -k de ergativo constituye una marca postpuesta al SN [sintagma nominal], la antigüedad del morfema tendría quizás un post-quem natural, la conversión en SOV del vasco, y tal vez un ante-quem razonable en la fijación del orden OBJ-ERG en el complejo verbal, lo cual convertiría en innecesaria tal marca en el SN concordante: cf. di-gu-zu «nosotros-a ti» / di-zu-gu «tú-a nosotros» o, tanto da, za-itu-gu «nosotros-tú» / ga-itu-zu «tú-nosotros» o sus correspondientes de pasado, zin-t-u-gu-n y gin-t-u-zu-n, respectivamente.

(Lakarra 2005: 443)

Y más adelante:

No deja de asombrar que nadie parezca haber reparado en que la -k de ergativo de ninguna manera puede ser muy antigua desde el punto de vista fonológico a partir de lo que sabemos sobre la distribución de las T [oclusivas] en vasco antiguo y moderno […] Cabría pensar que a la -k de ergativo le correspondería una protoforma en -*TV que sólo podía ser -*ga, y esto quizás en siglos no muy alejados del guec izioqui dugu de las Glosas ante formas verbales como daminda o dikeada presentes —si bien como absolutos fósiles— aún en Refranes y Sentencias de 1596. El desconocimiento de la evolución fonotáctica de la lengua nos condenaba a no sacar partido de este morfema en la reconstrucción morfológica; el -*ga podría ser la clave del origen y evolución de la marca de ergativo [… con] evidentes paralelos: cf. mendi «monte» ➛ mendi-an, mendi-tik, mendi-ra, etc., pero alaba «hija» ➛ alaba-(ren)-GA-n, alaba-(ren)-GA-n, alaba-(ren)-GA-n-dik, alaba-(ren)-GA-n-a, etc.; i.e., la marca reconstruida correspondería perfectamente a la forma que en posición no final (la única en la que se documenta) adopta en época histórica la marca de animacidad.

(Lakarra 2005: 443-444)

Y en nota a pie de página añade:

Esta a su vez pudo venir de un locativo presente en la toponimia (-ga) y, posteriormente o con una gramaticalización diferente, en las marcas de plural (-a-k); sobre la relación plural <––> locativo, véase Mitxelena (1979).

(Lakarra 2005: 444 n25)

En la síntesis de 2018, amplía un poco más sus ideas sobre el desarrollo del ergativo:

Las investigaciones de Manterola tienen importantes consecuencias fuera de la estricta morfología diacrónica: en la cuestión de la ergatividad de la lengua —habría ergatividad escindida pero no en el verbo sino en el plural de pronombres y demostrativos (y, por tanto, en la declinación nominal más antigua (v. Manterola 2017): haiek etorri dira = haiek egin dutegizonak etorri dira / gizonak egin dute), en lo referente al desarrollo del artículo —no hay rastro de él en el «vasco pirenaico», esto es, en los nombres de lugar aragoneses y catalanes de origen vasco o supuestamente vasco—, en la acentuación de la declinación definida, en la reconstrucción de los demostrativos, en la (larga) pervivencia de la aspiración en los demostrativos de los dialectos navarros peninsulares, etc.

(Lakarra 2018: 102)

Para la ergatividad escindida propone una datación tardomedieval, posterior al siglo IX:

El split ergativity en el plural de los demostrativos muestra (cf. Manterola 2017) que la distinción ergativo plural/absolutivo plural es secundaria (tardomedieval) dado que el artículo —base tanto del singular como del plural de la declinación— es también un desarrollo tardío de aquellos (posterior al siglo IX seguramente).

(Lakarra 2018: 134 n152)

Lo que contrasta con este otro comentario anterior en el que dice evitar dataciones cronológicas, ni siquiera relativas, para la formación de la declinación indefinida en su conjunto:

Tampoco podemos suponer que esta declinación indefinida sea «de siempre», ni siquiera originaria del PVA. Si bien es imposible actualmente precisar la cronología de cada caso, —incluso dentro de una cronología relativa—, con todo, tenemos alguna vía de acceso en esa dirección: para empezar, no hay por qué pensar que todo el sistema haya surgido de manera conjunta dado que se trata de la gramaticalización de estructuras bastante diferentes.

Es conocido, p.ej., que la marca de ergativo procede de lo que en las gramáticas vascas suele denominarse «marca de animacidad» —bien que nada similar hallamos fuera de los casos locales—; sin embargo, en términos diacrónicos sería preferible (y más común recordando el origen habitual del ergativo en las lenguas australianas) renombrar la marca *-ga como de «locativo general».

(Lakarra 2018: 140)

Es útil reproducir el modelo de formación del paradigma que ofrece unas líneas más arriba de manera compendiada:

En todo caso, conocemos bien —en ocasiones desde hace tiempo— el proceso de formación de más de una de las marcas del paradigma indeterminado: el del ergativo (-k < -*ga), el del dativo (-i < *nin), del destinativo (-r-a < *da <* dar), del ablativo prosecutivo (-ti, -tik < *din, -ka), sociativo (-gaz < -ga + -z, -kin < *-kide + -n), etc.

(Lakarra 2018: 140)

En definitiva, Eneko, parece claro que de las siete características del protovasco que planteas estudiar, hay dos muy importantes que tendríamos que descartar:

1. Marca del ergativo (al menos en la forma que conocemos)
3. Orden SOV

Hola, Joseba.
Te agradezco mucho esta respuesta tan elaborada sobre los trabajos de los filólogos respecto el orden sintáctico de protovasco (PV) / protovasco antiguo (PVA) y la descripción con citas de la propuesta de Lakarra sobre el origen del ergativo en la evolución del euskera. Me siento realmente agradecido. Analizaré atentamente lo que me has señalado.

La propuesta de la existencia de la marca del ergativo en un PV alrededor del siglo I a. C. (la cual no tiene por qué ser la actual -k) la he supuesto por una mención de Joaquín Gorrochategui en su último trabajo en diciembre de 2020:
Vasconico – Aquitano.

https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/38/77/20gorrochategui.pdf

Cuando analiza la epigrafía del mosaico de Andelo del siglo I a. C. desde la posibilidad de ser un texto vascónico (propuesta de Javier Velaza), dice lo siguiente (Página 741):

«Como término eminentemente gramatical queda ekien, con
evidentes relaciones con ibérico ekiar, aunque sin paralelos hasta el presente.
Su aparente forma de pretérito vasco, comparable a vasco zegien ‘lo hizo’, junto a la localización misma del hallazgo, da argumentos para considerarlo texto vascón, aunque carezca de una sintaxis ergativa, como pediría la lengua vasca para esa forma verbal, ni queden claros los sufijos o terminaciones del texto.»

Interpreto que cuando señala: «aunque carezca de de una sintaxis ergativa, como pediría la lengua vasca para esa forma verbal» está expresando que espera la marca ergativa para el caso de que la epigrafía sea vascónica. Entiendo por tanto que Joaquín es partidario de la presencia del ergativo en el vascónico.

Kaixo, Eneko. Perdona por la tardanza pero en agosto no he estado para estas cosas, o no suficientemente. Expreso mi punto de vista, a partir de tu pregunta, en nuevo hilo dentro de esta entrada. Haré corta y pega de algunos apuntes que tengo por ahí, y así les doy alguna utilidad.

Yo llamo “paleoeuskera” a todo lo que sea lengua antecesora del euskera histórico (por tener aspiración y fortición final, rasgos no presentes en ibérico), en la antigüedad. Y por eso mismo hay: paleoeuskera de Aquitania (en mi opinión, el antecesor directo del Vasco Común Antiguo y del subsiguiente euskera histórico), paleoeuskera de Navarra y paleoeuskera de Tierras Altas de Soria (a mi juicio, dos vías muertas que fueron engullidas por el latín). Son la misma lengua en las tres regiones. Evito “vascónico” porque en mi opinión no era un concepto lingüístico en la antigüedad (ni para autóctonos ni para romanos), y porque creo que este empleo es la madre de todas las confusiones. Evito también “protovasco” porque protolengua, protoforma, etc., son conceptos que surgieron de la gramática comparada en el siglo XIX para referirse a construcciones abstractas, no atestiguadas sino conjeturables a partir de la documentación. Por eso mismo, no tendría sentido decir que Umme.sahar es “protovasco”, ni por tanto que en Convenae, Navarra o Soria se hablara protovasco. Es más adecuado hablar de paleoeuskera, según lo veo yo.

¿A qué se le puede llamar “protovasco”, entonces? La cuestión es compleja por la peculiar forma de atestiguarse del euskera. Si no existiera el paleoeuskera, que es documentación muy defectiva y mil años anterior a las siguientes atestiguaciones, estaría claro: proto-euskera sería la proyección de los dialectos euskéricos, es decir lo que hoy llamamos Vasco Común Antiguo. A esto Mitxelena (1981) no lo llamó protovasco (sino “éuscaro”), porque carecería de sentido llamar proto-X a una fase lingüística de la que está atestiguada una fase anterior. Por ello, se ha dado en llamar “protovasco” a la fase de esta lengua inmediatamente anterior al latín, siglo II a.C., por ejemplo. Opción creo que razonable, con la precisión -es mi punto de vista- de que geográficamente estaba en Aquitania.

Ahora bien, en los último años Joseba Lakarra ha distinguido Proto-Vasco Reciente (el susodicho) y Proto-Vasco Antiguo, que sería una fase anterior conjeturable mediante reconstrucción interna, de tal manera que entre el PVA y el PVR habría un cambio holístico mediante el cual el euskera habría pasado de una tipología del tipo VO (con prefijos, no ergativa, orden núcleo-modificador, quizás también raíz lexemática CVC…), a otra del tipo OV (sin prefijos, sólo sufijos, ergativa, orden modificador-núcleo, etc.). En todo esto es crucial un artículo (= Trask 1977) del que han tenido mucho éxito posterior aspectos secundarios (como que el da- verbal era una marca aspectual, y no temporal, yo creo que acertada), pero cuya tesis principal (a mi juicio, también acertada) no ha tenido tanto éxito. Generalizando mucho y operando con estructuras-tipo (ya que tenemos que saltar por encima de 15 ó 20 siglos de vacío documental en cuanto a textos con gramática se refiere, y aun muchos verbos sintéticos que sobreviven en el siglo XVI son, pese a todo, de formación analógica), el problema podría resumirse como sigue.

Si el euskera guarda en la morfología de su verbos finitos (auxiliares de los perifrásticos, más sintéticos o trinkoak) una especie de “recuerdo” de una sintaxis u orden no-marcado de los constituyentes de una remotísima época (según el principio de Givón -no siempre cierto pero en el caso euskérico en mi opinión muy probablemente sí- según el cual “today’s morphology is yesterday’s syntax”), entonces tenemos un cuádruple layout, que podría esquematizarse como sigue:

Presente (o la construcción que desemboca en tal en euskera histórico):

– conjugación intransitiva (Nor saila) / conjugación transitiva (Nor-Nork saila)

Irrealis / pretérito(/aoristo, en algunos verbos):

– conjugación intransitiva (Nor saila) / conjugación transitiva (Nor-Nork saila)

Este es un entramado sumamente peculiar, y precisamente por ello mismo, lo tenía de antes del contacto con el latín, en mi opinión. No tendría sentido asumir que, a partir del contacto con el latín, el paleoeuskera se encaminara a ese cuádruple layout tan aberrante a las constelaciones tipológicas de su aldededor. En mi opinión, el aquitano-cónveno (ss. I-III) es la matriz del Vasco Común Antiguo (ss. IV-VI), y ambos ya tenían este cuádruple layout, incluyendo la marca de ergativo -k (o quizás en un forma arcaica *-ga) en los sintagmas nominales, sin ningún tipo de split según la jerarquía de Silverstein (es decir, un Agente siempre se marcaba con -k/-ga, independientemente de si era pronombre o nominal, animado o inaminado, definido o indefinido…). Del VCA hacia adelante surgirían las conjugaciones con marca de dativo (es decir, el Nor-Nori y el Nor-Nori-Nork, en época dialectal, y el último de forma defectiva, e incompleta en el área oriental), y quizás el desgajamiento de un pretérito/aoristo a partir del irrealis (tienen el mismo layout, luego tienen que tener el mismo origen), así como, en la morfología nominal, se gramaticalizaron los artículos, lo que a su vez generó el número gramatical, pero con una curiosa tríada “singular definido / plural definido / indefinido” (inespecificado para número, es decir en euskera no hay plural indefinido). Con ello, también surgió el split en el plural mencionado del que hablan Lakarra y Manterola (en los tres deícticos, dialectalmente en algunos elementos tipo batzu(e)k…, y en la declinación normal en euskera occcidental, donde gizón-ak ‘hombres’ es tanto Sujeto.Intransitivo como Paciente y Agente).

La cuestión es… Si cogemos los dos cuadrantes superiores (los correspondientes al presente del euskera histórico), ¿cómo es posible que un verbo intransitivo como n-a-tor ‘vengo’ sea morfológicamente idéntico a otro transitivo como n-a-kus ‘el(la) a mí me ve’, siendo en el primer n- = Sujeto.Intransitivo, en el segundo en cambio n- = Paciente? La solución más plausible la ofreció Trask (1977), para quien la conjugación transitiva vendría del reanálisis de una oración pasiva. Es decir, así como n-a-tor puede provenir de *ni da-tor ‘ yo vengo’, n-a-kus puede provenir de *ni da-kus ‘yo veo / soy visto’ (repito, son “estructuras-tipo”, con un vacío documental de 15-20 siglos, seguro que se han perdido construcciones verbales que no han dejado ningún tipo de rastro en euskera histórico, etc…). Así, en la situación original, anterior al Proto-Vasco Reciente, si el complemento que acompañaba a este aparecía sin marca alguna, el predicado sería activo (ni da-kus Peru ‘yo veo a Peru’); si estaba con marca -k, pasivo (ni da-kus Peru-k ‘yo soy visto por Peru’). Por alguna razón, en un momento concreto, para expresar cualquier oración con un Agente y un Paciente, se generalizó (en el sector antecedente del presente del euskera histórico) la variante pasiva, de manera que todas las oraciones con un P semántico y un A semántico acabaron por expresarse pasivamente. Por eso en el Nor-Nork presente la primera marca es siempre P cuando ésta es de origen pronominal; por eso na-kus significa ‘él me ve’ y no ‘yo veo’, a pesar de que la primera n- es la n- de ni ‘yo’, y a pesar de que n-a-tor sí es ‘yo vengo’. Así: *ni da-kus Peru-k ‘yo soy visto por Peru’, para decir que Peru me ve o me está viendo a mí. Dado que el Agente tiende a ocupar el inicio de la oración (suele ser animado, definido, información conocida…), Peru-k se topicalizó y así de ni da-kus Peru-k se pasó a *Peru-k ni-da-kus ‘por Peru yo soy visto’, reanalizándose por último la oración activamente, morfologizándose el antiguo sujeto como marca de Paciente, el antiguo complemento agente como Agente, > Peru-k n(i)-(d)a-kus ‘Peru me ve’, y surgiendo así la alineación ergativa.

Fue así cómo, a partir del Nor, se escindió un Nor-Nork, como Atenea de la cabeza de Zeus. A mi juicio, antes del aquitano cónveno (que por tanto ya tendría un Nor y un Nor-Nork). Lo fundamental es: la explicación de Trask (1977), que deriva n-a-tor de *ni da-tor ‘yo vengo’ y n-a-kus de *ni da-kus (más complemento agente) ‘yo soy visto (por alguien)’ da una explicación al hecho de por qué en euskera histórico tenemos n- en ambos casos (en unos casos n- es S, en otros P): en una época remota, el segundo también era S (= Sujeto.Intransitivo), ya que verbos como na-kus son el resultado de antiguas oraciones pasivas, por lo que se puede reducir ambas n- (S- y P-) a una misma función original (S-), dotando así la reconstrucción de una regularidad.

Si pasamos a los dos cuadrantes inferiores del cuádruple layout de arriba (la conjugación intransitiva y la transitiva, dentro del irrealis/pretérito), la disposición de las marcas personales y morfemas de TAM (= Tense, Aspect, Mood) es desconcertante desde una óptica eurocéntrica, aunque totalmente concordante con los principios universales de la tipología hoy conocidos. En la conjugación transitiva, si tanto P como A -es decir, ambos- son 3ª persona, es imposible determinar si la marca inicial es P o A porque el slot inicial lo ocupa una marca de TAM (d-, z-, l-, b-, cero-), pero si uno de los dos, P o A, es 1ª o 2ª persona, entonces ocurre lo siguiente: el slot inicial lo ocupa A- si y sólo si el Agente es 1ª o 2ª persona y el Paciente 3ª persona (esa es la razón por la que decimos ne-karr-en ‘yo traje, traía’, y no +ze-kar-da-n). En todos los demás casos, el slot inicial lo ocupa el P (con ejemplos de formas históricas modernas: n-in-du-zu-n, z-in-tu-da-n, n-en-kus-an…). Si trasladamos a partir del presente el planteamiento según el cual los verbos con P- inicial provienen de predicados pasivos (o, más que los verbos -la mayoría de los cuales son desarrollos fonética y/o morfológicamente recientes-, su patrón subyacente), tendremos que concluir que los que tienen A- inicial provienen de oraciones activas. Es decir, que mientras todos los verbos del presente (su patrón subyacente) provienen de oraciones pasivas de una fase anterior al PVR…, en los verbos del irrealis/pretérito (su patrón subyacente) hay en cambio un split: los que tienen P- inicial proceden de oraciones pasivas, mientras que los que tienen A- inicial (y sólo éstos) provienen de oraciones activas. Esta distribución del irrealis/pretérito es lógica, ya que los pronombres de 1ª y 2ª persona son por definición animados, definidos e información conocida, luego tenderán a topicalizarse. Pero es que, además, como mostró Trask (1979, un artículo posterior), la distribución exacta que aparece en el irrealis/pretérito del euskera se da en algunas lenguas (nootka, squamish, yurok y algunas otras). Es decir, el mismo split que en el irrealis/pretérito del euskera se da a nivel morfológico (está ya fosilizado, o “frozen” en palabras de Trask), en algunas lenguas se da a nivel de oración. Esto es un indicio consistente a favor de que lo que en euskera histórico son verbos finitos (o su patrón), en un pasado remoto fueron oraciones. Y por lo tanto es un indicio consistente de que existió, anterior al Proto-Vasco Reciente de orden Objeto-Verbo, exclusivamente sufijal, ergativo (muy posiblemente con -k/-ga), etc., un Proto-Vasco Antiguo de orden Verbo-Objeto, con sufijos y prefijos, no ergativo, etc.

Aunque Lakarra no introduce el elemento pasivo > ergativo en el planteamiento, tanto él como Trask, Gómez & Sainz (1995) y en parte también De Rijk, y otros, propugnan este esquema según el cual el euskera tenía en época arcaica una tipología de tipo VO (SVO o bien VSO), y pasó a otra del tipo SOV. En los términos de Lakarra, se formula como tránsito de Proto-Vasco Antiguo (VO) a Proto-Vasco Reciente (OV), poco anterior o ya casi simultáneo con el paleoeuskera de época altoimperial.

¿Cuál es el problema de todo esto en relación con la cuestión vasco-ibérica? El problema es que el ibérico es claramente de tipología SOV y exclusivamente sufijante (casi con seguridad también ergativo, aunque de marca ergativa difícil de emparentar con la correspondiente euskérica). Por lo tanto, a no ser que admitamos que el PVR es básicamente la misma lengua que el ibérico (un solo continuo), o muy cercanamente emparentada, y que la deriva o tránsito del tipo PVA (= VO) > PVR (= OV) que han postulado varios vascólogos es aplicable también al ibérico y vale también para explicar la prehistoria del ibérico (asunción intrincadísima, primero por la vasta extensión del ibérico, y segundo porque lo esperable en tal caso sería que los textos gramaticales ibéricos ayudaran a entender algo de ese tránsito PVA > PVR, y no es el caso)…, a no ser que admitamos todo eso, digo…, el tránsito del tipo PVA (= VO) > PVR (= OV) es incompatible con la hipótesis vasco-ibérica, ya sea en su versión fuerte (único continuo), o en su versión suave (dos continuos, con relación genética próxima). El caudal masivo de nominales comunes al euskera y al ibérico, así como el aire tipológico, rasgos fonéticos y fonotácticos, etc., que claramente comparten, habrían de explicarse, en tal caso, por un estrecho contacto en un mismo language-pool con posterioridad al cambio PVA (= VO) > PVR (= OV) del euskera.

¿Qué hacer? Descartar una relación de parentesco estrecha por considerar el cambio PVA (= VO) > PVR (= OV) seguro sería caer en una postura demasiado taxativa, y está claro que en esta cuestión y en esta cronología es mejor dejar todas las opciones abiertas. Pero hay dos cosas que a mí también me parecen claras: (a) el ibérico no ha ayudado a entender nada verdaderamente estructural -i.e. relativo a la morfología verbal, que constituye el verdadero software de la lengua- de la historia del euskera (aunque diéramos validez a las equivalencias de los numerales, éstas no dejarían de ser más léxico compartido), y (b) derivar un PVA (= VO) a partir de un PVR (= OV) o del mismo euskera histórico, con ésta u otras fórmulas y con todas las diferencias de planteamiento que se quiera, no deja de ser la opción que intuitivamente se le ocurre a cualquier vascólogo histórico, debido precisamente al orden de formantes de los verbos finitos. Yo diría que, si no existiera el ibérico ni el aquitano, ocho de cada diez vascólogos estarían de acuerdo en que esta conclusión es la más plausible.

No niego que la comparación entre el euskera y el ibérico pueda dar resultados (estoy pensando en el ib. sakar’ sobre algunas ánforas de Vielle-Toulouse, que Joan Ferrer ha demostrado creo que incontrovertiblemente que ha de significar ‘viejo’, con lo que ofrece una caso muy concreto para explicar cómo surgió eusk. (y aquit.) zahar, e incluso podría hacer plausible que todas las aspiraciones del aquitano provinieran de oclusivas). Quizás esto no sea poco. Y desde luego habrá que profundizar por este camino. Lo que digo es que no parece que vaya a ocurrir nada parecido a cuando los helenistas, en los siglos XVIII-XIX, vieron que el sánscrito (a 6000 km del griego) podía explicar muchos aspectos de la prehistoria del griego, aspectos relativos a la morfología nominal, sus casos, los pronombres, la morfología verbal, los morfemas TAM, los sufijos personales… Mientras esto o algo moderadamente parecido no ocurra entre el euskera y el ibérico, declararse “a favor” de la hipótesis vasco-iberista tendrá la misma utilidad práctica para el esclarecimiento de la historia del euskera que declararse “a favor” de las nubes, o a favor del horizonte.

Kaixo, Mikel.
Es difícil condensar y ordenar mejor tanta información sustancial sobre las características gramaticales más importantes en la evolución inicial del euskera; desde la reconstrucción del protovasco, pasando por el paleovasco hasta llegar al VCA . Me ha parecido oro.

Para aclararme me he atrevido a sintetizar/organizar esta evolución en un esquema. Para ello me he basado en tu último escrito y en un texto desarrollado por Joseba en el blog. Creo que es coherente con los criterios que estáis manejando.

https://drive.google.com/file/d/1FXN1gi0ttFpHO-EKMgjqscBlCKPpcE2Z/view?usp=sharing

Uno de los elementos más reseñables de este esquema es que ayuda a identificar las evoluciones de un estadio a otro, por ejemplo del paleoeuskera al post-aquitano. Sería interesante añadir más elementos estructurales como las declinaciones, normas/evoluciones fonéticas…, junto a ejemplos en cada caso. Por supuesto, es susceptible de correcciones y mejoras.

Kaixo berriz, Mikel.
Respecto a la cuestión del ibérico, déjame hacer primeramente un resumen de lo que has señalado:

ELEMENTOS EN COMÚN ENTRE EL IBÉRICO Y EL EUSKERA:
1. Caudal masivo de nominales comunes.
2. Aire tipológico, rasgos fonéticos y fonotácticos, etc… similares.
3. sakar´: sahar (Joan Ferrer): Podría hacer plausible que todas las aspiraciones del aquitano provinieran de oclusivas.
4. Genitivo –en + Orden determinante –determinado es igual en ibérico y euskera:
Inscripción funeraria de Cabanes: iltirbikisen seltar m’i
Por análisis interno y paralelos con otras epigrafías significa:
Iltirbikis-en seltar m’i
De Iltirbikis la tumba yo soy
(El punto 4 lo he añadido yo)

ARGUMENTO PRINCIPAL EN CONTRA DEL VASCO-IBERISMO
1. El ibérico no ayuda a explicar aspectos relativos a la morfología verbal (verdadero software de la lengua), nominal, sus casos, los pronombres, los morfemas TAM, los sufijos personales… del euskera.

En este sentido Joaquín Gorrochategui utilizaba un argumento similar al tuyo expuesto en la conferencia: ¿Qué es la Palehispánica? (12 / 09 / 2019).
Minuto 1:32’

https://youtu.be/HPvSBwM6pLA?si=BpwXlTUYvVB4bF9S

“Mi querido amigo Eduardo, con el apoyo de Joan Ferrer, proponen que hay una relación muy estrecha entre los numerales ibéricos y los numerales vascos…. Si eso fuera así, inmediatamente tendrían que haber otras cosas del mismo rango de evidencia…tan clara como los numerales. Y por el momento no lo hay.”

Pero también me parece muy interesante lo señalado por Joan Ferrer i Jané en su Twitter (11/09/2022):

“El hecho de que no se conozca el significado de casi ningún elemento ibérico podría hacer que no fuéramos capaces de identificar estos otros sistemas, a pesar de tenerlos delante, tal y como ha ocurrido con los numerales durante muchos años. La supuesta claridad de los numerales sólo se ha sido evidente una vez Orduña las propuso, por tanto también otros sistemas podrían estar a la espera de que aparezca un investigador suficientemente perspicaz. Además, la lengua ibérica es una lengua muy fragmentaria, quizás elementos clave de estos otros sistemas dependen de futuros hallazgos.”

Otro argumento que justifica la lejanía actual entre el ibérico y el euskera es que se está comparando una lengua bien conocida con una lengua indescifrada y además escrita en un signario que enmascara posibles parecidos.

En definitiva, estoy de acuerdo en el argumento que desarrollas tú junto a Joaquín, que en la medida que no aparezcan esos elementos estructurales comunes que ayuden a entender el euskera y el ibérico recíprocamente, no se puede hablar de lenguas emparentadas, y mucho menos de un continuo dialectal.

Respecto a una relación genética, es posible porque hay indicios, pero aún falta una justificación con más evidencias importantes y nucleares de afinidad. Aun así, tengo la creencia de que estos nexos se van a encontrar, a pesar de las dificultades señaladas.

Voy a intentar expresar de mejor forma mi opinión sobre las relaciones entre el ibérico y el euskera:
1. Creo que hay evidencias (los puntos 1, 2, 3 y 4 más los numerales) para poder creer en la relación genética más que en un estrecho contacto en un mismo language-pool.
2. Sin embargo, con los datos que tenemos hoy, se está lejos de poder justificar que el euskera y el ibérico fuera un continuo dialectal entre el siglo V a. C. y el siglo I a. C. Para ello, se requieren nexos estructurales de la lengua para poder probarlo.
3. Debido a las dificultades señaladas (ibérico es una lengua fragmentaria e indescifrada, y el signario ibérico enmascara posibles parecidos), es complicado obtener estos vínculos. Sin embargo, tengo la esperanza y la intuición de que va a haber futuros hallazgos, como el de los numerales, que permitan acercar las raíces de las dos lenguas.

Arratsaldeon, Eneko. Me gusta el esquema. Muy didáctico y fácil de asimilar, aunque me cueste aceptar ciertas propuestas, que supongo que estarán basadas en las teorías reconstructivas de Lakarra, básicamente.

Supongo que las fechas del cambio del PVA a PVR son por poner algo orientativo. Tal vez sería más acertado poner unas franjas de tiempo más difusas y alargadas en el tiempo. Esa concreción en épocas tan antiguas puede generar más escepticismo del que ya de por sí pueden hacerlo ciertas reconstrucciones.

Lo digo por la supuesta generación del sistema ergativo en épocas que a mí se me antojan muy tardías, o la generación del artículo “–a/ak”, también muy tardío en mi humilde opinión.
Agur bero

Me ha encantado tu disertación, Mikel.
Ya había leído en algún lugar, vete a saber cuándo, la teoría sobre la oración pasiva en euskera, pero me ha gustado cómo lo has detallado y me ha rememorado cosas que leí hace muchos años. Me ha traído a la memoria ese «nindion»=él/ella me llevó/trajo/…a él/ella, que no recuerdo en qué texto antiguo aparece, pero que me parece alucinante y obliga a un presente «nio», se supone (hark Jainkoari eman nio=él/ella me ha entregado a Dios, por ejemplo).
Me parece bastante claro que las flexiones sintéticas vascas son precisamente eso, la síntesis de oraciones tipificadas y fosilizadas con el tiempo y el uso.
No has atacado la parte dura del asunto, que son las terminaciones en presente de 1ª y 2ª persona, «-d/t y -k/n(a) como agente o en dativo. Creo que son palabras mayores, igual que las marcas anteriores de las terceras personas (TAM le dices) en condicionales, pretéritos o imperativos en «l-«(litz), «z-«(zuen) o «b-«(beza), que no sé si son los que tú marcas como «irrealis». Misterio misterioso que, como tú dices, si el ibero u otro tipo de textos, como la Mano, no nos dan ninguna pista no lo resolveremos nunca.
Me ha agradado también que des claramente por hecho que en Tierras Altas y Navarra se hablaba (paleo)euskera, aunque negarlo a estas alturas me parecería casi como arrancarse los ojos para describir un paisaje. Lo que queda es reflexionar cómo podíamos limitar ese contínuum paleoeuskérico que a la fuerza tuvo que existir en algún momento. Qué hablaban las gentes que limitaban con aquellos territorios y no dejaron nada escrito.
Agur bero

Arratsalde on, Adrian.
Estoy de acuerdo en que las fechas del PVA son estimativas, no creo se pueda concretar un siglo exacto ou límite definido.

El esquema es un intento de ordenar y localizar las posibles evoluciones gramaticales y sirve para el análisis y el debate. Para ello he tomado también en cuenta a Lakarra, pero por supuesto puede ser revisado. Por ejemplo, la raíz lexema’tica CVC me parece muy simple para un s. VI a. C. cuando en el Mediterraneo ya había idiomas muy desarrollados.

Respecto al artículo determinado he aceptado la propuesta de Schuchardt, en la cual se defiende que el artículo vasco surge como influencia de la evolución románica, por lo que la aparición del -a(k) se ubica a partir del s. VII u VIII, entre la fase final del VCA y el comienzo de la dialectización.

A mí tambien me surgen varias dudas, como por ejemplo, el tipo de verbo que había en el PVA o si la conjugación verbal con dativo no podría ser anterior.

Estoy de acuerdo contigo en lo básico. Creo que se proponen lenguas demasiado simples en época muy tardía, al igual que el artículo. Me extraña mucho que uno o dos siglos más tarde del supuesto desarrollo y generalización del artículo vasco, si es que ocurrió así, en la Reja aparezca sin la hache prometida* y tan potente. Y en Álava.
Creo que es muy posible que bastante antes del siglo VII ya hubiera un sistema de artículos -a/-o, -ak/-ok, y tal vez más según la cercanía y otros condicionantes. No habrían tenido el uso tan profuso que más tarde llegaron a tener, tal vez precisamente por ese contagio románico, pero es muy posible que ya existieran. Hay que observar que el uso del artículo vasco es en la actualidad exagerado respecto al de las lenguas románicas cercanas. Pero esto es mucho especular.

*Joseba Abaitua dice que en la Reja aparece el artículo con “h” pero yo no lo he visto más que en dos casos. Uno creo que era “Zabalha” y el otro no lo recuerdo ahora, pero creo que podría ser una errata o no ser el artículo. El “Zabalha” resulta extraño, ¿podría ser un derivado de “zabal” con un sufijo antiguo que le diera otro significado? Este “zabalha” parece que da varios “Zaballa” en lugares donde se perdió el euskera tempranamente. Veré si encuentro el documento de La Reja y lo reviso otra vez de todas formas, porque no estoy muy seguro de lo que estoy diciendo.

Tengo unos pequeños apuntes sobre La Reja donde me aparecen cuatro nombres con supuesto artículo en -ha:
Zabalha, Udalha, Aialha y Zuhazulha (Zaballa, Udalla, Aiara y Zuazulla)
Observad que los cuatro acaban en -lha. No me consta que ocurra con otra consonante que no sea la «l», igual se me ha pasado. Podría ser otro tipo de desinencia o sufijo y no el artículo. O que esas «l» fueran aspiradas ¿?

Un saludo a todos, espero que hayais pasado un buen verano a pesar del calor asfixiante.

Veo que tal vez los «asuntos genéticos» pueden ser tomados en cuenta por los lingüistas para ayudar a desentrañar el misterio del origen del vascuence a pesar de que los datos a veces sean un poco liosos.

El trabajo de Heggarty ha sido un bombazo en los circulos genéticos supremacistas anglosajones y eslavos. Su teoría del origen híbrido del IE además de adelantar el origen de esta familia lingüistica al año 7.000 AC (siempre me ha maravillado como algunos lingüistas pueden afirmar con tanta rotundidad la fecha de origen de un idioma) ha dejado a las estepas Pónticas como una SEGUNDA PATRIA DEL INDOEUROPEO, es decir los idiomas Indoeuropeos Anatolios (Hitita, Luvita etc…) descienden de un IE común hablado al sur del Caucaso (Anatolia Oriental, Armenia, norte de Iran) y vincula al micénico y otros idiomas IE balcanicos (de los que practicamente no se conoce nada) con migraciones Anatolias. Por otro lado, cruzaron el Caucaso hacia el norte y desde las estepas Pónticas (culturas de Sredni-Stog, Yamnaya etc) y gracias a las migraciones calcoliticas alcanzaron Europa continental (Balto-Eslavo, Italo.Celta, Germánico) y en un movimiento de reflujo hacia el sur volvieron a cruzar el caucaso en la edad del Bronce (Armenio e idiomas IE del sur de Asia, Indoiranio etc)

En definitiva viene a apuntalar lingüisticamente la teoria de Harvard y de Max Planck de un origen del IE en el «Southern Arc» (ver Reich y Lazaridis) es decir al sur del Caucaso, pero con una pequeña diferencia porque los «Harvardians» vinculan incluso el micénico (primera lengua IE con registros escritos) con las estepas Pónticas (Yamnaya)

https://www.science.org/doi/10.1126/science.abm4247

Como algunos comprenderies esto es absolutamente inaceptable para los supremacistas-nordicistas que no quieren saber nada de cualquier relación cultural o genética con Asia occidental (Levante, Armenia) o el sur de Asia (Iran, India) de manera que han redoblado sus esfuerzos para contrarrestar el trabajo de Heggarty con todo tipo de argumentos lingüisticos, arqueológicos y genéticos)

Mis conocimientos de paleo-lingüistica son limitados y poco puedo aportar al debate salvo que ya conozco diez o doce teorías diferentes sobre el origen del IE (que van desde el Báltico, pasando por los Balcanes, Asia Central, la India, Armenia-Gamkrelidze, Anatolia-Renfrew, Estepas-Gimbutas y sus seguidores etc etc) y que he podidocomprobar que para la gran mayoría de europeos (sobre todo del norte, incluyendo a los eslavos) y americanos (blancos de Estados Unidos) se ha convertido en un asunto de vida y muerte defender que el Indoeuropeo se originó en Europa y no al sur del Caucaso (es una especie de fantasía supremacista que trata de demostrar la superioridad de la raza blanca sobre los asiáticos y africanos). En fin me estoy extendiendo voy a mandar este comentario y luego os mando mi opinión genética sobre el asunto

1-Las conclusiones lingüsticas de Heggarty se basan en una prueba genética incontrovertible que la Universidad de Harvard no ha podido resolver- NO HAY MARCADORES GENETICOS ESTEPARIOS EN ANATOLIA (10.000-1000 AC), ni uniparentales (masculinos-femeninos), ni autosómicos, es decir NO han podido probar migraciones esteparias hacia Anatolia (ni siguiendo la ruta Caucásica ni la Balcánica) ERGO los idiomas IE Anatolios NO PUEDEN TENER su origen en las estepas. Sin embargo, si hay pruebas de dos olas migratorias con origen al sur del Caucaso que han dejado rastros en la genética esteparia. La primera es mesolítica (10.000-7000 AC) vinculada a algunos marcadores masculinos como J1, femeninos U4’9 y autosomicos el componente denominado CHG (Caucasus Hunter Gatherers) que participa en casi un 50% en la cultura Yamnaya. Para un observador imparcial como yo, se acabó el debate, la patria común del IE no está en las estepas sino en el llamado «ARCO SUR»-Anatolia oriental, Armenia, norte de Iran.

2- La genética Micénica es «particular» porque el componente estepario es muy pequeño (hay muchas muestras micénicas de la edad del Bronce que tienen 0%) y sus marcadores son basicamente de origen local neolítico y Anatolio, luego el sentido común nos dice que el origen del Micénico (y también del Minoico, si finalmente resulta ser IE ) está en Anatolia.

Aclarar que esto, solamente lo piensan Heggarty, porque el Dr Reich, Harvard y Iosif Lazaridis piensan que dos muestras de R1b-PF7562 en el Palacio de Nestor cuando la cultura Micénica ya había colapsado (1.200 AC) es suficiente prueba para vincular el Micenico con Yamnaya. Para mi esto es una chorrada Harvardiana o mas bien una huida hacia adelante, en definitiva, «sostenella y no enmendalla» porque en mi opinión, un reemplazo lingüistico no puede producirse sino va acompañada de migraciones masivas y reemplazo poblacional.
El Peloponeso (cuna del Micénico) no muestra señales geneticas esteparias en un momento crucial (2.000-1.500 AC) ya que este idioma esta atestiguado desde mediados de la edad del Bronce (1.500 AC). Por supuesto utilizan todo tipo de argumentos mas o menos absurdos para apoyar su toería, a mi uno de los que mas gracia me hace es el de la teoria de las élites (los descendientes de los jinetes Yamnaya R1b-M269 llegaron a los Balcanes y el peloponeso y como eran una minoría no pudieron extender su genética pero si su cultura porque eran la clase dirigente). Se han llevado un chasco porque la espectacular tumba micénica del «Griffin Warrior» ha resultado ser 0% esteparia. A veces también hablan de la imposición del IEcomo lengua franca, pero en realidad, yo no conozco ninguna de estas lenguas (como el inglés en la actualidad) que haya suplantado a los idiomas locales (se utiliza solamente en asuntos comerciales etc) pero no en la vida diaria de los nativos.

3- Todo el asunto parece una reivindicación de la vieja teoría de Sir Colin Renfrew-El IE entró en Europa continental con las migraciones neoliticas (6.000 AC en adelante), aunque en realidad tanto Heggarty como los gentistas niegan esta posibilidad porque a pesar de relegar a la cultura Yamnaya a un segundo plano «secondary homeland», siguen defendiendo su vinculación con la dispersión del resto de ramas del IE tanto hacia Europa-Marcador r1b-M269 y sus descendientes (Italo-Celtic) y fundamentalmente R1a-M417 con Germanic, Balto-Slavic, Armenian, Tocharian, Indoiranian….

En definitiva, discusiones genético-linguisticas dificiles de desentrañar, lo que a nosotros nos debe interesar es la relación de nuestro marcador R1b-M269>L51>L151>P312>Df27 con las lenguas Indoeuropeas y NO-Indoeuropeas.

Ahora mando un tercer comentario con mi opinión, pero antes decirte Joseba que creo que cuando mando mensajes puedes ver mi correo electrónico, asi que puedes ponerte en contacto conmigo cuando quieras, eso si, nada de publicidad ajena a tu persona por favor

A dia de la fecha, la situación de la opinión cientifica (genética, arqueologica, antropologica y lingüistica) internacional en relación a lo que ellos llaman la «excepción vasca» es la siguiente;

1-El marcador R1b-L51>L151>P312, antepasados de nuestro DF27 (digo nuestro porque pertenecemos abrumadoramente a este linaje masculino) sigue sin aparecer en las culturas esteparias- No existe ni en el occidente (Ucrania)-Sredni-Stog, Cernavoda, Usatovo, ni en oriente (Rusia)-Khvalynsk, Repin, Yamnaya, eneolitico del Caucaso etc.. ERGO siguen sin poder probar la continuidad genetica por linea masculina entre las estepas y europa occidental. Y, sin continuidad genética masculina en un tipo de sociedades patriarcales como las prehistóricas, donde la exogamia era una práctica universal y generalizada, NO hay transmisión de lenguaje

2-Además, su vinculación con el Indoeuropeo o Proto-Indoeuropeo en caso de que hubiera existido sería absolutamente residual. Me explico este marcador NO EXISTE, NI HA SIDO DOCUMENTADO EN EPOCAS PREHISTORICAS (3.500-1.000 AC) ni al sur del Caucaso (Armenio y lenguas Indo-Anatolias), ni en Iran-India (Indoiranio etc), ni en Grecia-Creta (Micénico y Minoico), ni en el resto de los Balcanes (lenguas IE Paleo Balcánicas-Dacio, Tracio, Ilirio), ni en el sur de Italia (mesapio), ni el el Baltico-Polonia, norte de Rusia-Balto-Eslavo, ni en Escandinavia-Germánico. Es decir no se puede vincular este marcador con ninguna de las grandes ramas del Indoeuropeo, lo cual, para un marcador que supuestamente estaba en la cultura Yamnaya, no deja de resultar sorprendente.

La excepción podría ser el Italo-Celta de donde surgieron el Proto-Celta y los IE Itálicos (Latin etc), pero es que coño (con perdón), ya os he dicho que al menos en Iberia los celtiberos de la Hoya son I2a, y los Itálico-latinos son un «mejunje» de marcadores genéticos masculinos algunos de ellos con origen en los Balcanes y no en Europa Central-

Sin embargo, los «Kurganistas» como yo les llamo, siguen defendiendo el papel primordial de r1b-L51>L151>P312 con la difusión del IE en Europa continental, «manda huevos» que diria alguno por estos lares.

3- He de reconocer, que mi opinión respecto de la vinculación de R1b-DF27 con lenguas NO-Indoeuropeas es una excepción en el panorama cientifico internacional, tan solo conozco este trabajo que mas o menos defiende lo mismo que yo

https://eujournal.org/index.php/esj/article/view/12398

No me asusta tener una opinión diferente aunque alguna vez haya intentado ser ridiculizada en foros genéticos internacionales (donde participan algunos prestigiosos genetistas) por analfabetos funcionales (aficionados provocadores) que solamente tienen «estepa» en el cerebro. Esto es un ejemplo de frase para enmarcar refiriendose a mi persona

«Could it be they are not Basque-wannabe partisans blinded by rabid ethno-nationalist prejudice?»

Lo que me asusta en realidad es la incapacidad ibérica para interpretar los datos de manera independiente e imparcial. Y en el caso del Pais Vasco, a pesar de que se ha trabajado bien respecto a Df27, me asusta y me cabrea el «seguidismo» de teorías foráneas que se dan por verídicas, cuando en el extranjero no tienen ni puta idea, ni de lenguas paleoibericas, ni de euzkera, ni de prehistoria ibérica. Hay que mover recursos institucionales y tal vez mis comentarios en este blog sirvan para despertar alguna que otra conciencia para seguir investigando

4-Harvard-Iosif Lazaridis ha reconocido publicamente (Southern Arc paper) que la muestra I2181-Smyadovo (4.500 AC) perteneciente a la cultura de Gumelnita-Karanovo VI (es decir granjeros neoliticos de la vieja Europa en los Balcanes) es R1b-M269. Es decir, yo tenía razón cuando decía que este marcador apareceria entre los granjeros neoliticos europeos (porque además tenemos R1b-P297 en Atapuerca-3.450 AC). Esto por supuesto es inaceptable para los kurganistas porque supone la desvinculación de este marcador con el origen y difusión del IE en y desde las estepas Pónticas, de ahí su actitud negacionista e insultante.

5-La continuidad genética ibero-vasca es asombrosa en el panorama internacional (junto a la irlandesa-británica). Harvard mataría por poder demostrar esa continuidad genética entre Yamnaya y las culturas Indoeuropeas de Europa Occidental, llevan 15 años destinando ingentes cantidades de dinero y analizando MILES de genomas antiguos para encontrar R1b-L51 en las estepas, y demostrar su versión de la Teoría de los Kurganes de M.Gimbutas y siguen fracasando año tras año. Es muy dificil por no decir imposible, dar marcha atrás y reconocer los errores cometidos.

6-Recordad lo que os digo, el marcador R1b-M269, lleva en iberia al menos 5.000 años y todas las culturas peninsulares desde el calcolitico-Cultura Campaniforme, la Edad del Bronce-Cultura de las Cogotas, Cultura de las Motillas, Cultura de el Argar, Bronce Valenciano, Bronce Atlantico, Bronce del Guadalquivir y la edad del Hierro (con la excepción de los Celtiberos) son abrumadoramente R1b-Df27. Y cual es el resultado final?-A la llegada de los romanos la mayoría de la península hablaba lenguas No-Indoeuropeas. Puede que yo este chiflado, pero si no encuentran a los antepasados de este marcador en las estepas, entonces, las culturas neoliticas europeas occidentales sin excepción hablaban un idioma Ibero-Vasco

7-En mi opinión, el Vasco-Iberismo genético ha quedado totalmente demostrado, que quereis que os diga, a mi me hace mucha ilusión compartir mi marcador Df27>Z225 con un Ilerkavón de Castellón y con un Cantabro de Monte Bernorio. Antes o después todo el mundo acabará aceptando el Vasco-Iberismo lingüistico

Por último-En contra del Dogma estepario Indoeuropeista

“The production of bullshit is stimulated whenever a person’s obligations or opportunities to speak about some topic are more excessive than his knowledge of the facts that are relevant to that topic. The bullshitter does not care whether the things he says describe reality correctly. He just picks them out, or makes them up, to suit his purpose. However studiously and conscientiously the bullshitter proceeds, it remains true that he is also trying to get away with something. There is surely in his work, as in the work of the slovenly craftsman some kind of laxity which resists or eludes the demands of a disinterested and austere discipline”- Just when it appeared that the Pontic Steppe theory of Indo-European origins was about to be consigned to the dustbin of history, together with Marija Gimbutas’ reputation for her later work among all but the most ardent feminists, it was resurrected by the anthropologist, David W.Anthony, in his 2007 book “The horse, the wheel and language”, portentously subtitled “How Bronze-Aged riders from the eurasian steppes shaped the modern world”. Early in her career, Gimbutas had been deeply sceptical of the original theory of mounted nomads from the Pontic Steppes spreading Indo-European languages into Europe, leaving kurgan burial mounds as their signature, but towards the end of it, she cast her initial methodological caution to the wind and turned a male gratification fantasy about mounted Übermenschen on its head to produce a feminist fantasy in which nasty, brutish nomads from the steppes had destroyed the peaceful, matriarchal, earth goddess worshipping neolithic cultures of the Balkans (most notably Eisler, 1988). While the brunt of criticism directed against Gimbutas related to her tendency to see earth goddesses everywhere, there were always serious problems with the invasion aspect, such as the fact that there was nothing specifically Indo-European about building kurgans and the invaders did not penetrate very far into Europe before they abandoned the practice, as well as evidence that the direction of flow of cultural practices was actually from the Balkans onto the steppes»

Izugarri interesgarria genetika kontua, Gaska. Zure mezuen zain egoten naiz.

Mikel, zurekin izan nuen elkarrizketa hura gogora ekarriz. Irulegiko eskuaren lehenbiziko lerroari buruz erraten nizun «Zorion+eku» izan zitekeela, “zorion eskua” erranahiaz (ez ditut hemen berriro aterako nire argudioak eta ustezko parekoak), zuk horren aurka argudiatzen zenidan oklusiben aitzineko -s-ak ez direla erortzen euskaraz, ez dagoela horrelako kasurik. Eta halaxe da euskara historikoan, noski. Ez dut ongi gogoan “eguzki>eki” adibide soila aipatu nizun garai hartan, dagoeneko Lizarragak erabilia.

Baina gaurkoan bertze argudio bat aurkeztu nahi dut nire proposamen haren haritik tiraka. Baliteke okerrekoa izatea, baina agian erakusgarri ederra da interpretazio okerretatik ere zernolako bide bereziak ireki daitezkeen ikusteko.

“Ezker” hitzaren inguruan gauza asko proposatu dira eta orain arte erran ez den bat (nik ez dut inon ikusi) proposatzera nator. Esku+oker eta esku+erdi bezalako esanahien bidetik, ezkerrak gaitzestearen aldetik, alegia; baina nire balizko proposamena hauxe da: ez+eku, eta hortik *ezku -e-ren erorketa ondoren.
*Ezku eta *eku-ren antzekotasunak eragingo zituzkeen gerora ezagutu ditugun ezker eta esku eta eskuin/eskubi. Eta jatorrizko *eku-ren aztarnak izanen lirateke bizkaieran, gipuzkeran eta erronkarieran nik ematen nituenak (ekubil, ekulondo, ekun, ekutu..).
Mitxelena zenak ere “ezker” hitza esku-tik eratortzea ez omen zuen gustuko, nonbait irakurri dudanez, ezker-en -z- dela eta.

Bertzalde, hemen eta hor zehar irakurri ditudanetatik, neure interpretazioaren aurka bada ere, lehenbiziko lerrokoa “Zorionek” antroponimo edo teonimo dela dioen interpretazioa oso zentzuzkoa iruditzen zait.

Egunon, Irulegiko Aztia!
Neuk ere eman gura nuke nire eritzia «ezker» berbearen gainera.
Uste dut askoz errez eta sinpleagoa dela azalpena. Nik zatituko nuke hitza bitan ere, «ez-ker», hori «-(k)er» atzizki hori «-(k)or» eta «-(k)ar» atzizkien aldaketea dela zentzu berekoa. Hara, «ezkor»=negativo, baina izan zitekeen nonbait eta noizbait «inútil».
Atzizki horren aldaketak direneko etsenpluak badira: kolder=koldar, azkar=azkor, oraintxe besterik burutara ez datorkidan baina.

Ockham-ek zure azalpenaren alde eginen luke, Adrian, izan ere, ene azalpena baino errazagoa baita.
Nire burutazioek eraman naute eraman nauten bidera. Urrunago ere iritsi naiz hariari jarraituz, buruan dantzan izan ditut «ezkutu», «ezkutatu»… jakinik edo betidanik entzunik latinetik datozela, «scutum»-etik. Erran behar, San Google-en begiratu ondoren, «scutum» K. o. I. mendean hasi zirela erabiltzen erromatarrak. Horraino iritsi dira ene burutazioak.

Zugaz nago behin baino gehiagotan latinetik etorri izanaren ustezko berbak izan leitela etorri ez izana eta proprioak izatea. «Ezkutu»arena orain arte ez dut inon irakurri, baina bai irakurri nion baten bati, nork daki nor zen, «ezpata» berbearen gainekoa. Hau ez ei zen erabiltzen hasi erromatarrak Penintsulan sartu ziren baino mende batzu ostera.

Aspaldiko, Irulegiko Azti. Barka lehenago erantzun ez izana. Prakak bete lan izan dut (nahiz eta aspaldi irakurri nuen zure mezua), eta bestalde kontu mamitsuak dakartzazu hor eztabaidagai, erraz ezin erantzunezkoak. Mitxelenak bezala, nik ere ez dut uste ezker *esku-tik datorrenik. Galdekizunaren nondik norako nagusiak EHHEan azaltzen dira.

Egia esaten badizut, nik ez dut piperrik ulertzen Irulegiko Eskuan. Lehen lerroko lehen bi elementuak eusk. zori ‘suerte’ eta (h)on ‘bueno’ hitzen aurrekariak izan litezke (biak bereiz, ez sintagma osoa). Teonimoa (edo zori onaren aipamen hutsa) edo antroponimoa, horiek dira bi aukera nagusiak, bai, baina ziur ezin deus esan. Gainerakoan, nahiago dut nire ezjakintasuna onartu.

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