Los mitos que aborda Jon Juaristi en la historia mínima del País Vasco

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Los mitos que aborda Jon Juaristi en Historia mínima del País Vasco superan el medio centenar. Muchos son desmontados por el autor, pero algunos parecen mantenerse bastante activos en su historiografía particular: el santuario de Gastiburu, el apoyo vascón a Roma, la alianza vasco-aquitana, Trifinium, ager / saltus, el limes septentrional, ‘domuit vascones’, las cadenas de Miramamolín, etc. Hay que precisar que más de uno de los mitos que hemos inventariado no lo es en sentido estricto y cabría calificarlo de tópico, estereotipo, icono o incluso de clave de la identidad vasca o de su historia (hidalguía universal, vizcaínos cortesanos, ‘euskaldun fededun’, brujería y aquelarres, machinadas, ferrerías, nobles afrancesados, campesinos guerrilleros, doble patriotismo, antimaquetismo, oligarquía y proletariado). Vamos a tratar de desglosar en esta entrada, con citas del propio Juaristi, los sesenta mítos, tópicos o iconos que hemos identificado en su libro (y a los que a buen seguro podría añadirse alguno más, vg. la pesca de la ballena, la caza del chimbo, Zumalacárregui, etc.):

  1. Euskadi (o Euzkadi): «Euskadi es la forma actual de un neologismo (Euzkadi) inventado por Sabino Arana Goiri, fundador del PNV, a partir de la improbable raíz euzko […] » (pp. 17-18)
  2. Euskal Herria: «La expresión aparece por primera vez en la literatura eusquérica del siglo XVII, y en plural: euskal herriak […]» (p. 19)
  3. Wasconia: «Es un término geográfico de raíz étnica, como otros muchos de factura asimismo latina: Hispania, Britania, Franconia o Sajonia […]» (p. 21)
  4. Barscunes: «De los vascos o vascones hablan los autores de la antigüedad romana y el etnónimo aparece como bascunes y barscunes en monedas ibéricas […]» (p. 27)
  5. Euzko, euzkotar: «¿Cómo se llamaba en la baja Edad Media a los vascos de España? No había un término en común que los englobara […]» (pp. 23-26)
  6. Vascoiberismo: «La hipótesis comparativa más antigua y duradera es la que emparenta al eusquera con la lengua de los antiguos iberos  […]» (p. 37)
  7. Distorsiones geográficas: «El nacionalismo introduce otras distorsiones [que hay que añadir a las desiguales densidades poblacionales y de los entramados urbanos] con su terminología  […]» (p. 47)
  8. Inaccesibilidad del país: «En lo que coinciden ambas percepciones [francesa y española] es en la identificación absoluta del País Vasco con las montañas  […]» (pp. 46-55)
  9. Tubalismo: «Ya bajo el reinado de Felipe II vieron la luz diversas apologías de la lengua vasca escritas en castellano […]» (p. 40, p.192-194)
  10. Prehistoria vasca: «la creencia de que las claves de la identidad colectiva se encuentren en la prehistoria […] es bastante discutible  […]» (pp. 65-66)
  11. Aitz: «Las pruebas frenológicas de la aparición de la etnia vasca en el Neolítico, es decir, los famosos cráneos de Urtiaga, son a todas luces insuficientes  […]» (p. 65)
  12. Monumentos megalíticos: «En el País Vasco, los dos tipos más característicos son los dólmenes y los crómlechs, ambos de introducción tardía (hacia la segunda mitad del tercer milenio a. de C.) […]» (pp. 74-74)
  13. Santuario de Gastiburu: «Las creencias religiosas debieron asimismo de experimentar grandes cambios en el tránsito de la Edad del Bronce a la del Hierro, cuando dejaron de construirse sepulcros megalíticos  […]» (p. 79)
  14. Vascocantabrismo: «para la antigüedad se creó el [mito] de una resistencia exitosa a la romanización que habría asegurado a los vascos la preservación de su independencia ancestral y el desarrollo autónomo de su cultura propia, que nada debía a la de los invasores romanos  […]» (p. 81, p.  211)
  15. Apoyo vascón a Roma: «Que los vascones apoyaron a los romanos parece verse confirmado por el paso de comarcas antes en manos de celtíberos y jacetanos a dominio vascón  […]» (p. 86)
  16. Alianza vasco-aquitana: «Craso, lugarteniente de Julio César, invadió en el 56 a. de C. las tierras de los aquitanos. Estos llamaron en su ayuda a los vascones, que se la prestaron sin vacilar  […]» (p. 90)
  17. Trifinium: «A finales del siglo I, la disposición geográfica de los distintos pueblos que ocupaban los  territorios de la Vasconia histórica se presenta como una sucesión en dirección oeste-este de varias franjas transversales en dirección norte-sur  […]» (p. 94)
  18. ‘Ager / saltus’: «Desde hace algún tiempo, se tiende a poner en cuestión la relevancia de la oposición ager y saltus en lo que concierne a la romanización de las distintas comarcas de Vasconia  […]» (p. 97, 48)
  19. Limes septentrional: «Araceli y Pompaelo eran ciudades del limes septentrional del ager, y su fundación, por lo menos de la segunda de ellas, había respondido, como ya se ha dicho, al designio de frenar las incursiones de los vascones sertorianos de las montañas» (p. 97)
  20. Monoteísmo primitivo: «una suerte de ‘cristianismo precristiano’, destinado a reforzar la limpieza de sangre, vale decir el veterocristianismo, que se arrogaron los vascos de España bajo el dominio de los Austrias  […]» (p. 82, p. 103)
  21. Cristianización: «Los campesinos fueron evangelizados después de que el cristianismo se hubiera impuesto en las ciudades, y los montañeses, después de los campesinos […]» (pp. 105-106)
  22. Folclore vasco: «¿Qué religión profesaban los pueblos de Vasconia antes de la llegada de los romanos? Resulta imposible reconstruir un sistema religioso coherente a partir del sincretismo de la época romana, y el folclore no sirve de ninguna ayuda […]» (pp. 106-107) 
  23. Vasconización [tardía] de los siglos V y VI: «Es una tesis [de Sánchez Albornoz]  un poco maniática. No hay pruebas serias a favor (ni en contra). Lo más probable es que nunca las haya  […]» (pp. 109-114)
  24. Domuit vascones’: «Al término de cada una de las crónicas de los reinados, se consigna lacónicamente que el monarca de turno domuit vascones, sometió a los vascones. Parece un mantra consolador sin fundamento en la realidad» (p. 125)
  25. Eneco y la dinastía vascona de los Arista: «Los vascones aprovecharon la coyuntura para recobrar su independencia, quizá con apoyo merovingio  […]» (pp. 129-139)
  26. Sancho el Mayor: «En los últimos años, coincidiendo con el milenarismo de la llegada al trono navarro de Sancho III, el nacionalismo radical vasco en Navarra ha desempolvado el mito del primer estado vasco, pero con escaso éxito fuera del ámbito de sus seguidores» (p. 149)
  27. La batalla de Beotibar: «Para el nacionalismo vasco e, incluso antes, para el vasquismo integral del fuerismo romántico, la historia de las relaciones entre Navarra y los vascongados durante la Edad Media se convirtió en un verdadero engorro. La imposibilidad de construir un mito unitario se demuestra, por ejemplo, en el tratamiento ideológico de la batalla de Beotibar» (p. 153)
  28. Las cadenas de Miramamolín: «El hecho más relevante de su reinado fue su participación en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) junto a dos centenares de caballeros navarros […]» (p. 163)
  29. Entrega voluntaria de Guipúzcoa a Navarra: «La leyenda de la entrega voluntaria de la provincia de Guipúzcoa a Navarra [del siglo XIII] se forjó, como tantos embustes históricos, en el siglo XVI. (En 1655, las juntas de Guipúzcoa ofrecieron un premio a quien encontrase algún documento fehaciente de la supuesta entrega, pero solo apareció alguna falsificación erudita)» (p. 164)
  30. La conquista de Navarra: «La idea de una Navarra conquistada y unida por la fuerza a una España opresora es muy reciente y procede de las tensiones entre las fuerzas vivas provinciales y la administración central durante la Restauración  […]» (p. 178)
  31. Fueros y libertades ancestrales: «El fuerismo del siglo XIX y posteriormente el nacionalismo vasco sostuvieron la teoría de que los fueros derivaban de las libertades ancestrales […]» (p. 181)
  32. Los parientes mayores: «A comienzos del siglo XV, la práctica totalidad de la pequeña nobleza se encuadraba en dos banderías enemigas, Oñaz y Gamboa, que se disputaban con las armas el dominio del territorio […]» (p. 185)

  33. La hidalguía universal: «El secretario converso [Hernando del Pulgar] se queja [en 1482] de que las juntas de Guipúzcoa hayan impuesto en la provincia un estatuto de limpieza de sangre que prohíbe el avecinamiento de judíos, de moros y de conversos y descendientes de conversos de ambas religiones […]» (pp. 188-210)
  34. El igualitarismo: «Si todos los vizcaínos eran hidalgos ¿por qué los pobres estaban excluidos del poder? […]» (p. 199)
  35. ‘Vizcaínos’ cortesanos: «Los emigrados vascos, los segundones, jugaron un papel importantísimo en la construcción del imperio hispánico […]»  (pp. 203-204)
  36. ‘Euskaldun fededun’: «El vasco (es) creyente», reza esta castiza expresión eusquérica: el vasco es católico a rabiar  […]» (pp. 205-206)
  37. Brujería y aquelarres: «La Inquisición en Vasconia no tuvo que esforzarse en perseguir a inexistentes protestantes, moriscos, criptojudíos o ateos, e intervino sobre todo en casos de corrupción de costumbres y escándalos sexuales  […]» (p. 206)
  38. El pase foral: «A la dispersión foral de la Edad Media sucede en el XVI, bajo la autoridad de las juntas, un proceso de unificación de los privilegios de cada territorio […]» (pp. 194-196, p. 211)
  39. Las machinadas: «El 31 de agosto de 1717 Felipe V decidió el traslado de las aduanas a la costa y los campesinos de Vizcaya se levantaron en 1718 contra el corregidor y los junteros […]» (p. 208, p. 244)
  40. Las ferrerías: «Las ferrerías pasan por cincuenta años de auge, entre 1720 y 1770, gracias a la demanda alcista de la construcción naval y de la armería guipuzcoana» (p. 202, p. 213)
  41. Peru Abarca, el primitivo perfecto: «Con Peru Abarca, [Juan José Moguel] pretende demostrar a los de la [Sociedad] Bascongada que los aldeanos saben muchas cosas que ellos ignoran […]» (p. 227, pp. 230-232)
  42. Nobles afrancesados: «Desde la toma de Pamplona por los franceses, en febrero de 1808, comenzaron a levantarse partidas en las Vascongadas y Navarra. En general, la nobleza rural se inhibió  […]» (pp. 233-234)
  43. Campesinos guerrilleros: «Faltos de sus dirigentes naturales, los campesinos vascos se organizaron en guerrillas bajo el mando de curas y frailes […]» (pp. 234-235)
  44. Carlismo fuerista: «El levantamiento carlista de 1833 no tuvo al principio un éxito apreciable en Vasconia […]» (p. 239, p. 241)
  45. Carlismo criptonacionalista: «Joseph Agustin Chaho (1811-1868), escritor vascofrancés nacido en Tardets (Soule), difundió una versión del carlismo vasco como movimiento nacionalista o criptonacionalista […]» (pp. 242-243 )
  46. Aitoren semeak: «La más celebrada de sus fantasías fue la figura de Aitor, el antepasado común de los vascos, que hizo a estos olvidarse de Túbal […]» (p. 244)
  47. Oasis isabelino: «El moderantismo español en su conjunto simpatizó con esta versión de los fueros  […]» (pp. 246-248)
  48. Doble patriotismo:  «en la producción literaria posterior a 1856 […]  y particularmente en las Tradiciones Vasco-Cántabras (1866) de Juan Venancio de Araquistáin, cuyo prólogo equivale a un manifiesto político, va tomando forma la teoría del doble patriotismo vasco y español  […]» (p. 250)
  49. La raza vasca: «Fueron los escritores del movimiento fuerista quienes comenzaron a hablar de una raza vasca, calcando dicha noción sobre la de la raza latina a la que se referían sin cesar los políticos y publicistas españoles de la época» (p. 262)
  50. Antimaquetismo: «La fiebre minera atrajo a Vizcaya un elevado número de trabajadores procedentes de las provincias rurales del interior de Castilla […]» (pp. 266-267)
  51. Etnocultura en declive: «En el caso de Vasconia, a comienzos del siglo XX encontramos un panorama cultural complejo. No es ya una sociedad dual [ciudad / campo] lo que percibimos […]» (pp. 279-280)
  52. El ‘Odonnell vasco’: «Las elecciones [a cortes constituyentes de 1931] consolidaron la mayoría de izquierda, pero dieron un alto número de escaños a los nacionalistas y carlistas vascos «la minoría vasconavarra» […]» (p. 287)
  53. Lealtad republicana: «El Frente Popular concurrió a las elecciones de febrero de 1936 con la promesa de llevar a las cortes un proyecto de estatuto vasco, pero el PNV no se interesó lo más mínimo en ello […]» (pp. 291-293)
  54. Rendición en la Guerra Civil: «El gobierno de Aguirre abandonó Bilbao el 18 de junio de 1937, después de que el presidente diera la orden de volar los puentes de la ría y de mantener intactos las fábricas y hornos de la zona industrial  […]» (p. 298)
  55. Antivasquismo franquista:  «Como toda la derecha española, Franco padecía de un vasquismo congénito. El vasquismo es un achaque común del nacionalismo español […]» (p. 302)
  56. Origen clerical de ETA: «En 1959 se produjeron numerosas detenciones de militantes de Eusko Gaztedi, la rama juvenil del PNV […]» (p. 306)
  57. Ilegitimidad constitucional: «Al contrario de lo que sucedió con los catalanistas de CiU, el PNV fue excluido de la ponencia constitucional […]» (p. 319)
  58. Nacionalismo revolucionario: «El nacionalismo revolucionario de la V Asamblea [de ETA] tiene otras raíces […] La solidaridad de la nación debía estar siempre por encima de la solidaridad de clase  […]» (p. 323)
  59. Sobrerrepresentación y nepotismo políticos: «Los partidos vascos son tan clientelares y nepotistas como cualquier otro de España, pero la gestión nacionalista no abunda en casos de corrupción […]» (p. 329)
  60. Oligarquía y proletariado vascos: «El terrorismo ahuyentó a la oligarquía […]» (pp. 330-331)

Desde sus primeras obras, Juaristi ha hecho hincapié en la falacia de los mitos construidos en sus elaboraciones literarias por fueristas (desde el siglo XVI) o nacionalistas (a partir de finales del XIX). Son particularmente esclarecedores sus análisis de los tópicos creados por los primeros escritores fueristas (Poza, Garibay, Zaldivia, Echave), convertidos en ideólogos de  la casa real de los Austrias en su construcción de la legitimidad monárquica hispana.

Con todo, Juaristi mantiene vigentes algunos de los tópicos más discutidos de la historiografía contemporánea (que han tenido en autoridades como Sánchez Albornoz, Caro Baroja, o Barbero y Vigil a sus principales valedores). Se refieren de forma mayoritaria a la antigüedad del país, peor conocida por el autor que la modernidad, para la que se puede postular como especialista destacado. Muchos de estos tópicos han sido revisados en la bibliografía reciente y a ellos dedicaremos próximas entradas.

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2 Comentarios en “Los mitos que aborda Jon Juaristi en la historia mínima del País Vasco
  1. JMPascual dice:

    Los Vascones meridionales («in agro») fueron tropas auxiliares para Roma, y los septentrionales («in saltu») casi no se civilizan. Son iberos, no celtas como sus vecinos Berones, y hablan y escriben en ibero, pues el vascuence llegará a la Península mil años después (ver variaberon en Chrome).

  2. Joseba Abaitua dice:

    Hola Jesús María:

    Copio de otra entrada esta valoración sobre el binomio ager/saltus vasconum:

    el mito del saltus ha sido revisado recientemente. En un curso monográfico celebrado en verano de 2007, la directora del Museo Romano Oiasso, Mertxe Urtiaga, y los especialistas Javier Arce y Juan Santos Yanguas publicaron sendos trabajos en los que concluyen que el binomio saltus/ager no responde a la “supuesta ordenación romana del territorio atendiendo a los valores ecológicos de los ámbitos atlántico (boscoso) y mediterráneo (agrícola)”, dada “la falta de consistencia de la interpretación tradicional”, y que en realidad el “vasconum saltus corresponde a un lugar geográfico concreto de la costa cantábrica, situado entre Oiasso y el Pirineo”

    La etnicidad de los pueblos prerromanos del valle del Ebro es una cuestión abierta y compleja. En el área vascónica tal y como la describe Plinio, la epigrafía parece indicar una situación de coexistencia de tradiciones y lenguas. Copio de Amela Valverde (2013):

    “se discute la existencia misma de una etnia de los vascones, ya que para algunos investigadores no sería más que una creación artificial de los romanos (Sayas, 1999: 154; Roldán y Wulff, 2001: 414; Pina, 2009: 213; y Wulff, 2009: 38) quienes añadieron comunidades y territorios de otros grupos étnicos, con manifestaciones culturales y económicas muy distintas, a un elemento original, para formar un único grupo (Sayas, 1999: 154).

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