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Sierra de Cantabria: 200 años dirimen un «error»

Mapa de Sierra de Cantabria de 1848, por Francisco Coello y Pascual Madoz
Mapa de las sierras Cantabria y Toloño de 1848, por Francisco Coello y Pascual Madoz

Nos hacemso eco en Trifinium de la polémica en torno a los orónimos Cantabria y Toloño al hilo del libro de José Ángel Chasco, editado y distribuido por Euskaltzaindia (7.300 ejemplares), Sierra de Toloño, nexo de la montaña y la Rioja Alavesa. Dice el autor «el nombre de Sierra de Toloño, constatado en la zona occidental desde el siglo XIII y en las zonas central y oriental desde el siglo XVIII, ha llegado vivo en el habla popular hasta la generación de nuestros padres y abuelos. El nombre Toloño hace referencia a un lugar concreto, a la sierra en la que hubo un castillo y santuario; la denominación Cantabria es un error que está fuera de todo contexto geográfico e histórico. La Cantabria más cercana a Toloño es un cerro que hay junto a Logroño, que no tiene que ver con nuestra sierra» (Noticias de Álava, 23.11.2017).

¿Pero podemos admitir sin réplica el juicio de que «nada tiene que ver el nombre Cantabria con nuestra sierra»? ¿Cabe calificar de error un topónimo documentado y ampliamente utilizado desde hace al menos 200 años?  (cf.»la gran sierra de Cantabria y Toloño al N. y el río Ebro al S» expresión con la que se sitúa la Rioja Alavesa en el Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal de Sebastián Miñano y Bedoya, que se terminó de publicar en 1829).

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*’Santa Pía de Dulantzi’ y la historia lingüística de Vasconia

Santa Pía de Dulantzi (s. VI)
Basílica, baptisterio e inhumaciones del conjunto tardoantiguo de Alegría-Dulantzi (plano de Miguel Loza y Javier Niso).

La basílica bautismal tardoantigua hallada en 2009 en una intervención de urgencia por Miguel Loza y Javier Niso en la calle Nuestra Señora de Aiala de Alegría-Dulantzi aporta información clave para la reconstrucción histórica de Vasconia en los siglos oscuros entre el final de Roma y el principio de la Baja Edad Media (siglos V-XI). Es asimismo un elemento que ilumina y da cohesión a nuestro conocimiento de la diacronía del euskera y la evolución de sus dialectos, en particular al origen de la variedad occidental (según la denomina Koldo Zuazo, también llamada ‘dialecto vizcaíno’ o bizkaiera).

Uno de los aspectos más destacados de la basílica es la sepultura privilegiada de una mujer, hallada en la parte izquierda del ábside o sanctuarium, que Miguel Loza interpreta como la probable reliquia de una santa, posiblemente además aristócrata y mártir. La sepultura de la santa es la mayor y una de las dos más antiguas del yacimiento (primera mitad del siglo VI) y sería anterior a la construcción de la propia basílica protoparroquial y, por supuesto, muy anterior a la iglesia románica del XII, con advocación a San Martín.

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La onomástica

Peterson (2012). ‘Antroponimia vasca altomedieval’

Ofrecemos en Trifinium la transcripción de esta fundamental aportación al conocimiento de la antroponimia vasca medieval. Se ruega que cualquier mención al contenido remita a la referencia original del autor:

El texto que sigue es una transcripción parcialmente enlazada del texto original de David Peterson:


Necrópolis de Argiñeta
Necrópolis de Argiñeta

“En la Edad Media aparecen en documentos e inscripciones nombres típicos cuya clasificación y distribución geográfica no está aún suficientemente hecha” (Luis Michelena, Apellidos vascos, 1955:20)

Creo que esta observación de Michelena, hecha hace ya más de medio siglo, es todavía pertinente. En consonancia, el objetivo de este trabajo es el de analizar el corpus de antroponimia epigráfica altomedieval publicado por Agustín Azkarate e Iñaki García Camino en 1996 n1, aunque algunos de los nombres que lo constituyen ya eran conocidos con anterioridad n2. Manejaremos unos 46 nombres de persona datados entre los siglos VIII y XI, la mayoría de ellos hallados en lo que hoy es Vizcaya n3. Este último dato es de singular importancia puesto que nuestro conocimiento de la Vizcaya altomedieval, territorio huérfano de diplomática anterior al año 1050, es tan limitado.

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La bibliografía La onomástica

Ros Cubas (2013). ‘Las lenguas antiguas del Alto y Medio Nervión’

Fue Isabel Echevarría quien nos señaló este valioso trabajo de Ander Ros Cubas sobre la toponimia del Alto y Medio Nervión, que ofrecemos en versión fragmentada como un ejercicio más del proyecto NeLHiEnlazando la historia de nunca acabar (Universidad de Deusto, topHistoria).

Ander Ros Cubas
Ander Ros Cubas

«Todo, evidentemente, es del color del cristal por donde se mira. José Luis Lizundia, en nombre de la Comisión de Onomástica de Euskaltzaindia, dictó que Barakaldo se debía escribir con k porque era una forma vasca, y para prueba daba Arakaldo (en clara argumentación circular) y Baraskaldo, nombre de un caserío de Mendata. Para éste último deberíamos de traer a colación Barasordas, nombre antiguo de la cala de Lemoiz de triste recuerdo de ensoñación nuclear conocida en la actualidad como Basordas. No sabemos qué puede ser Baraskaldo, por lo que estaríamos explicando lo oscuro por lo oscuro, actividad tan poco recomendable. Una grafía, ya sea k ya sea b no nos hace más vascos. No por decir o escribir Miribilla en lugar del genuino y único documentado Miravilla, o Miraballes por Miravalles nos hace más vascos, y sí más borricos, ignorantes y transgresores de la norma de respetar el sistema ortográfico de la lengua original a la cual pertenece el topónimo. Delika, Mendeika, Bitorika, etc. se escriben con k para reivindicar su vasquidad, sin que la lengua en la que se han formado sea la vasca. Diferente cuestión es que el uso durante siglos por hablantes vascófonos les hayan dado carta de naturaleza y en algunos casos incluso adaptación fonética a su lengua de adopción, lo cual podría justificar por sí solo sin más trampas que Barakaldo y Arakaldo, y los otros tres arriba mencionados, entre otros muchos, se escriban con k

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Mitxelena (1976)

Koldo MitxelenaReproducimos una ponencia de Koldo Mitxelena que cumple cuatro décadas y que no ha perdido un ápice de actualidad: «Onomástica y población en el antiguo Reino de Navarra: la documentación de San Millán”, presentada en XII Semana de Estudios Medievales, 1974, Pamplona, cuyas actas publicó en 1976 la Institución Príncipe de Viana: 51-71. Nos interesa extraer de este texto todos los datos que atañen a la expansión meridional de la lengua vasca entre los siglos VI-XI que hemos mencionado en la entrada precedente: Hirarzaeza y Harrahia: ‘alfoces’ que fueron cuna del euskera occidental (ss. VI-X). Hay que señalar que los datos que ofrece Mitxelena en esta ponencia han sido completados en varias publicaciones recientes, entre las que destacamos las de David Peterson –uno de los principales artífices de la versión digital del Galicano emilianense— y Emiliana Ramos –autora de varios estudios sobre los cartularios de Valpuesa, Oña y Las Huelgas.

Nos servimos de la transcripción de Errioxa.com y fragmentamos el texto en un nuevo ejercicio de extracción de datos, dentro del proyecto NeLHi: Enlazando la historia de nunca acabar (Universidad de Deusto, topHistoria).